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viernes, 3 de mayo de 2013

El Método Positivista (Ensayo)


INTRODUCCIÓN

Este ensayo es el primero de este tipo, que nos fue asignado al grupo por el profesor de la asignatura. La materia fue expuesta magistralmente en clase, en forma de conferencia, con parcas y ocasionales intervenciones de los estudiantes del curso.
El tema trata de una corriente filosófica denominada “Positivismo”, enmarcada en un contexto histórico y filosófico de la historia de la humanidad, que surgió en el siglo XIX, en contraposición al pensamiento feudalista; en el cual la Iglesia y Dios tenían un carácter de supremacía y la contemplación religiosa y dogmática, eran principios y valores ineludibles de los individuos de la sociedad.
Esta filosofía acompaña el nacimiento y afirmación de la organización técnico-industrial de donde se refundan los principios y valores burgueses; es interesante conocerla y tomar posición, en tanto que estamos inmersos en una sociedad cuyos integrantes pugnan por conseguir una forma de vida más equitativa y con una concepción social de mayor armonía.
Esta investigación nos va a permitir (en forma muy somera) comparar, comprender y evaluar, con respecto a otras corrientes del pensamiento humano, la diversidad de criterios ideológicos y racionales, que pueden privar de manera subyacente algunas veces y otras con una marcada imposición cultural, en las sociedades a través de la historia.
Entre las fuentes utilizadas contamos con apuntes tomados en la clase del profesor, además de obras bibliográficas propuestas por el mismo, otras buscadas por cuenta propia, y de Internet, entre otros.
Los criterios utilizados para su selección son obvios: todos los contenidos tienen explicaciones conexas con la esencia de esta teoría del pensamiento positivista decimonónico, que aun dos siglos después se mantiene vigente en gran parte del mundo.
Quedará de nuestra iniciativa y albedrío seguir indagando sobre los problemas filosóficos que circundan esta teoría del conocimiento y seguir mejorando los conocimientos sociales que ya iniciamos en “La casa que vence las sombras”.

I.  RESEÑA BIOGRÁFICA

Hace más de dos siglos nació en Montpellier Francia, Isidoro Augusto María Francisco Javier Comte, el 18 de Enero del 1798, en el seno de una familia humilde de un funcionario menor. Desde muy chico fue reacio a la religión católica tradicional y también rechazaba las doctrinas monárquicas.
Desde joven demostró excelentes habilidades matemáticas (siendo tan solo un adolescente de 16 años enseñaba a otros coetáneos suyos); luego ingresa a la elitista Escuela Politécnica, en la capital francesa (1814-1816), y fue expulsado con otros estudiantes al participar en un revuelta (al proporcionar una calurosa bienvenida a Napoleón Bonaparte, a raíz de la Batalla de los Cien días), acusándosele de republicanismo e indisciplina.
Regresa a su ciudad natal y cursa medicina; va de nuevo a París para seguir sus estudios, haciendo traducciones mientras tanto para subsistir. Por 1817 conoce al teórico socialista Claude Henri de Rouvoy, Conde de Saint-Simon, de quien sería, un año después, secretario y colaborador hasta el año 1824, cuando rompen por diferencias de criterios ideológicos; sin embargo las ideas reformadoras de Saint-Simon dejarían su huella en Comte, lo cual se nota en algunas de sus obras.
A partir de ese momento dedica su vida a estructurar un pensamiento particular, procurando ganar adeptos en su entorno social. Durante dos años se dedica a dar lecciones privadas para sobrevivir a las condiciones deplorables de vida que tenía a nivel económico.
En el año 1826 comenzó a dar cursos privados de su filosofía positiva al público en general pero prominentemente a personas preclaras en el saber. Desajustes mentales le impiden seguir impartiendo dichos cursos, que continúa luego de tres años; un año después (1830) sale a la luz el primer volumen de su Curso de filosofía positiva (la obra completa consta de seis tomos y toda su publicación tardó doce años). 
 Además de los emolumentos que recibía por los cursos de filosofía que dictaba, también instruía en astronomía, aunado al importe que le podían devengar sus publicaciones, sin embargo, todo ello era insuficiente para mantener unas condiciones mínimas de vida decorosa, por lo que acepta el puesto de examinador en la Escuela Politécnica (donde había estudiado anteriormente), al no lograr ingresar como docente en la universidad.
John Stuart Mill, un amigo suyo, lo beneficiaba con subsidios que recogía desde Inglaterra. Una infeliz unión conyugal terminó, como era de esperar, en separación. Luego, en 1845, se enamora platónicamente de Clotilde de Vaux, quien fallecería un año después. Éste efímero amor lo marcó de tal manera, que el culto a la mujer amada se reflejó en sus obras posteriores.
En 1842 publicó su Tratado elemental de geometría analítica; en 1844 su Tratado filosófico sobre la astronomía popular y su Ensayo sobre el espíritu positivo; de 1851 a 1854 su Sistema de política positiva; el 1854 sale el Catecismo positivista; en el 1856 La síntesis subjetiva o el sistema universal de las ideas relativas al estado normal de la humanidad.
Aun cuando esta gran cantidad de escritos no le granjeó un escalafón social, si le consiguió cierto renombre, principalmente del célebre sabio Emile Littré, quien acogió con beneplácito y difundió ampliamente los preceptos e ideas de este movimiento positivista.
Hacia finales de los 40 se funda la sociedad positivista. Más personas adoptaban sus ideas filosóficas, llegando a constituirse casi en un religión irreverente, una especie de culto (no a una deidad) hacia el hombre histórico: la humanidad, con sus santos y todo (científicos, pensadores, etc.), lo que Comte observaba con buenos ojos; sus ritos subsisten todavía en Francia y Brasil.
Fue un genio (que literalmente, rayaba en la demencia) huraño, de arduo trato; tal como son la generalidad de pensadores que se toman a pecho el cometido de transformar un orden establecido en la sociedad, inclusive a nivel global. Muere muy pobre en París, donde vivió el mayor tiempo de su vida, el 5 de Septiembre de 1857.


II.  DEFINICIÓN DEL POSITIVISMO

            Es una teoría del conocimiento que sostiene que la verdadera fuente del saber son los hechos, la experiencia y la observación: detallada, continua, objetiva, predictiva y causal de esos fenómenos experienciales, mediante la aplicación de los pasos del método científico (lo cual se considera universal), guiado por la razón analítica.
Es el nombre dado a una corriente filosófica, cuyo rasgo primordial es el ideal de una fundamentación en el conocimiento científico (sin elementos teológicos o metafísicos), basada únicamente en el análisis hipotético-deductivo de los datos empíricos del mundo físico.

Conocimiento Científico
Es un saber sistemático, racional, metódico, lógico, objetivo, autocrítico, empírico y se basa en los pasos del método científico.

Método Científico
El método científico, es una reflexión metódica sobre el proceso de producción del conocimiento científico y es: empírico, analítico, hipotético y deductivo.

Pasos del Método Científico
1.      Elección del tema o problema. Puede ser libre o impuesto:
1.1.   Libre. Si es espontáneo, Que le parezca importante o que toque sus fibras.
1.2.   Impuesto. Cuando ha sido asignado por un profesor, un superior o un tercero.
2.      Delimitación del problema. En esta etapa, ya el problema resulta ser un objeto de la investigación científica, en la cual es necesario delimitar:
2.1.   La ubicación espacial o geográfica.
2.2.   En el tiempo.
2.3.   Su precisión epistemológica.
Debemos ser concretos, específicos y precisos al circunscribir el tema escogido.
3.      Referencia al marco teórico
Se debe investigar la esencia y el contexto del tema, en un conjunto de conceptos, categorías y nociones que permitan pensar la situación planteada o el problema. Para ello es necesario apoyarse en una buena bibliografía, con argumentos relacionados con la esencia de lo que se indaga.
4.      Hipótesis
Es un enunciado o planteamiento de solución posible y debe ser consecuencia directa de un adecuado marco teórico.
Junto a los datos contrastados se va hilando metodológicamente, aferrándose a una verdad lógica, que va guiando la investigación hasta tener una conclusión.
5.      Recolección de datos
Es posterior a la hipótesis, en la cual se va elaborando un esquema provisional y una programación de lo que se inquiere, permitiendo ahora una referencia empírica.
6.      Contrastabilidad de datos
En esta fase se confrontan los datos recogidos con la hipótesis formulada, para verificarla e ir redactando lo que será la parte conclusiva o final.
7.      Conclusión. Esta debe ser abierta y temporal:
7.1.   Abierta, porque debe ser sometida a toda crítica, inclusive la propia.
7.2.   Temporal, porque debe ser susceptible de modificarse posteriormente.
Al positivismo, sus detractores, le critican que sus principios niegan todo lo ideal, abstracto o metafísico, lo que permite ir mas allá de las experiencias. Que trunca la inteligencia del hombre, reduciendo la ciencia a pura nomenclatura, colección de hechos, observación y formulación, sin ningún espíritu.
Asimismo afirman, quienes mantienen posiciones distintas, que no todas las experiencias son reales, aun cuando nuestros sentidos así lo aprecien (ilusiones ópticas, trucos de magia, confusión mental, etc.) y por el contrario, muchos científicos han llegado a conclusiones concretas utilizando, a veces, la abstracción y/o métodos no verificables o “medibles”.

III.  CARACTERÍSTICAS DEL POSITIVISMO

En general, la ciencia positiva, se puede caracterizar por:

·         Empirismo: la experiencia, la observación de los fenómenos intersubjetivamente controlables, de fuente de conocimientos objetivos. El empirismo constituye una actitud científica relativamente pasiva, moderadamente abierta al experimentalismo, es decir, a la invención, la provocación, construcción de experiencias que suponen, en general, técnica, mediante una vigorosa interacción con la naturaleza.
·         Descriptivismo: el saber positivo es fundamentalmente comprobante: una ley sólo es la fórmula general de una regularidad natural, pues la observación permite comprobar que hasta el presente, un acontecimiento o un hecho de tipo y sigue siempre a un acontecimiento o un hecho. La ciencia positivista no pretende tanto explicar los fenómenos naturales (lo que implica el recurso a la noción discutible de "causa") como describirlos.
·      Abanderamiento antimetafísico: la formulación nomológica de regularidades fenomenales no va más allá de una hipótesis prudente a propósito de lo observable. No da intervención a nociones metafísicas relativas a la naturaleza profunda de las cosas o a sustancias que estén "detrás" de los fenómenos o los hechos observables y ni siquiera a la noción de causalidad. El positivismo es nominalista, rechaza la hipóstasis de abstracción o de entidades no observables empíricamente.
·         Relativismo: no se puede extrapolar (en todo caso, sólo con gran prudencia y a modo de hipótesis), ni mucho menos absolutizar. Nada permite afirmar que en el futuro se verificarán las regularidades naturales que se ha comprobado hasta ahora, ni que las leyes astronómicas que se han enunciado a partir de la observación del sistema solar sean válidas más allá de éste. 
·         Pragmatismo: «Saber para poder con el fin de proveer». El valor del saber científico, positivo, consiste en su eficacia y en su utilidad social. Las "creencias científicas", aun cuando, en términos absolutos, no sean más verdaderas que las otras (en el sentido de conformidad a la naturaleza profunda de las cosas), son, por el momento, las mejores en lo que concierne a la supervivencia y a la organización de la vida de los hombres en sociedad.
·       Consensualismo: la organización social y el mejoramiento de las condiciones de existencia exigen la paz. Ahora bien, las ciencias que han llegado al estado positivo y se caracterizan por un método no violento para regular los conflictos de opinión que, en la mentalidad religiosa y metafísica, son interminables o se dirimen de manera dogmática y hasta con violencia física. El espíritu positivo permite regular los diferendos de manera pacífica y consensuada por todos los que aceptan someterse a la regla de la observación empírica, objetiva, es decir, repetible y compartida. Lo que ha de poner fin a las discusiones es la comprobación de los hechos y no la ley del más fuerte ni del más hábil. Ese consensualismo pacífico es un modelo para regular los conflictos entre los seres humanos, sean los que fueren.
·         Estatismo: es mitigado y se refiere sobre todo a las ciencias que han llegado al estado positivo, para las cuales Comte no espera ya ninguna revolución. Estas ciencias se contentan con acrecentar o precisar un conjunto de  leyes del que ya se ha adquirido lo esencial. Por tanto, todas las transformaciones profundas que ocurran en matemáticas, en lógica o en física quedan al margen de la perspectiva del positivismo. Su concepción de la ciencia positiva es cerrada, doctrinaria: sólo requiere una exposición sistemática en un tratado enciclopédico. Únicamente algunas ciencias –como la biología o la sociología– tienen todavía mucho que evolucionar hacia el estado positivo, que es el estado superior o adulto final. 

IV.  HISTORIA DEL POSITIVISMO (ANTECEDENTES) 

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el romanticismo que caracterizaba al idealismo alemán comienza a perder vigencia. El positivismo pretende “atenerse a los hechos” y toma a la ciencia experimental como modelo de toda racionalidad.
Paradójicamente, muchos positivistas, que bien pudieran ser considerados románticos, han exaltado a la ciencia y a la humanidad en su capacidad de producir ciencia. Hay quienes incluso, afirman que el positivismo es una suerte de “romanticismo de la ciencia”.
La forma más antigua de positivismo se basa en el pensamiento filosófico del francés Augusto Comte. Es posible que sea él quien mejor represente esa corriente de pensamiento, tanto que podría ser considerado su fundador; aunque hay conceptos comunes que también manejan pensadores de la talla de: Bacon, Hume, Kant y Saint-Simon, entre otros.
Hay en esta filosofía una relación notable con el empirismo, en tanto valoran la información que proviene de la experiencia; pero también hay una clara diferencia: el positivismo lo considera, sin lugar a dudas, un realismo (los sentidos toman contacto con la realidad, y las leyes de la naturaleza expresan con conexiones “reales” y no simplemente abstracciones subjetivas).
Para Comte esta filosofía de vida es una respuesta al pensamiento medieval (que se centraba en Dios), su intención principal consistía en liberar al hombre de las "estorbos" del mito y la tradición y en este aspecto concordaba parcialmente con Francis Bacon, quien intentó recoger los primeros resultados de la revolución industrial.
Pero el positivismo fue también un intento para remediar los conflictos sociales de esa época tan convulsionada. Era necesario para lograr tal reforma una nueva organización del saber y una nueva epistemología, que llevase al hombre a una ilustración guiada por la razón.
Comte consideraba necesaria la desaparición de una visión cósmica tradicional, de corte teológico, en beneficio de la racionalización de todos los procesos relacionados con la vida del hombre.

Orden y progreso
Éstas son premisas de la filosofía Comtiana, las cuales poseen una clara intención de reforma social en el contexto de las secuelas de la Revolución Francesa. Comte afirma que la reforma de la sociedad no se puede realizar exitosamente sin una reforma teórica.
Augusto Comte contrapone el orden a la revolución, lo cual lo aproxima a los filósofos del movimiento Restaurador; pero se separa de ellos a buscar el orden en el progreso y no de regreso al pasado.

Ley de los tres estados
"Consiste esta ley que en cada una de nuestras concepciones principales, cada rama de nuestros conocimientos, pasa sucesivamente por tres estados teóricos diversos: el estado teológico o ficticio; el estado metafísico o abstracto; el estado positivo o científico. (...) En el estado teológico, el espíritu humano, la dirigir esencialmente sus investigaciones hacia la naturaleza íntima de los seres, las causas primeras y finales de todos los efectos que percibe, es una palabra, hacia los conocimientos absolutos, se representa los fenómenos como producidos por la acción directa y continuada de agentes sobrenaturales, más o menos numerosos, cuya intervención arbitraria explica todas las aparentes anomalías del universo. En el estado metafísico, que no es en el fondo sino una simple modificación general del primero, se substituyen los agentes sobrenaturales por fuerzas abstractas... En fin, en el estado positivo, es espíritu humano, reconociendo la imposibilidad de obtener nociones absolutas, renuncia a buscar el origen y el destino del universo y a conocer las causas íntimas de los fenómenos, para dedicarse únicamente a descubrir, mediante el empleo bien combinado del razonamiento y de la observación, sus leyes efectivas." [1]

El positivismo ha ejercido una gran influencia en el pensamiento después del siglo 19. Los grandes creadores de la ciencia natural han transitado por rumbos positivos. En la historia de la cultura Venezolana, el positivismo clásico está notablemente presente. Se puede hablar de dos generaciones de pensadores genuinamente positivas. La primera se inicia con Adolfo Ernst (1848-1928) y A. Rojas (1826-1894).
La segunda generación la constituyen los discípulos de Ernst y de Villavicencio. En la actualidad ya no podemos ser positivistas clásicos, la experiencia de dos grandes guerras nos han enseñado que el progreso de la ciencia y la tecnología de por si no hace feliz ni moralmente bien a nadie. Nuestro problema consiste en la creación de una nueva moral que sea aceptable para la mentalidad científica y de consenso universal.

V.  IMPORTANCIA DEL POSITIVISMO EN LAS CIENCIAS SOCIALES

El término positivo es una manera especial de filosofar, examinar las teorías de cualquier orden, es decir, la filosofía positiva se ocupa del estudio de los fenómenos sociales considerando los resultados de la actividad de nuestras facultades intelectuales, nos proporciona el único medio verdadero y racional.  La doctrina positivista se interesa por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento científico y a su vez el control y dominio de las fuerzas naturales.  Los componentes principales del positivismo son la filosofía y el programa en conductas individual y social, la cual se traduce en una fusión bajo el concepto de una religión, siendo en realidad la humanidad el objeto del culto.
El positivismo, científicamente, no admite otros conocimientos como válido, sino los que proceden de la fenomenología, rechazando toda noción previa y todo concepto total y absoluto.
Es la única realidad científica, y la experiencia y la inducción, los métodos exclusivos de la ciencia.  Es una teoría de historia y un intento de construir una teoría de la sociedad humana, es decir una Sociología.  Cada ciencia pasa inevitablemente por esta fase que de ningún modo hace falta representar como un conjunto de prejuicios estériles, sino precisamente como la forma embrionaria del saber.  La mente humana cae en interrogantes sobre la naturaleza oculta de las cosas, saber el por qué de las cosas;  es un estado de intermedio entre el teológico y el positivo, en él se siguen buscando los conocimientos absolutos, intenta explicar la naturaleza de los seres, su esencia, sus causas, en el estado positivo, a través de él se explica la realidad mediante la observación y la experimentación, busca la explicación de los hechos por medio de la formulación de las leyes y prescinde de la metafísica.
            El espíritu positivo tiene que fundar un orden social.  La constitución de un saber positivo es la condición de que hay una autoridad social suficiente y esto refuerza el carácter histórico del positivismo.
Comte, fundador de la Sociología, intenta llevar al estado positivo el estudio de la humanidad colectiva, es decir, convertirlo en ciencia positiva.  Él valora altamente el papel organizador de la iglesia católica, en la época metafísica, corresponde la influencia social a los legistas, es la época de la irrupción de las clases medias, el paso de la sociedad militar a la sociedad económica, es un período de transición, crítico y disolvente, el protestantismo contribuye a esta disolución.  Por último, al estado positivo corresponde la época industrial, regida por los intereses económicos y en ella se ha de restablecer el orden social, y este ha de fundarse en un poder mental y social.

La idea de la reforma social

           Comte, reflexiona sobre la Francia contemporánea y le lleva a la convicción de que era indispensable una reforma de la organización social y que era necesaria una reforma de las ciencias; reformada permite fundar las ciencias no existentes de la sociedad, sin la cual es imposible reconstruir unificadamente la vida social.
          Durante las épocas de organización de las sociedades estaban orientadas hacia la conservación de las cosas; la sociedad era considerada como una entidad supra-individual que posee valores propios con respectos a los individuos; la sociedad era considerada como la totalidad que no poseía autonomía ya que estaba regida por otros valores que eran muy escasos, pero que fueron superados a medida que se fueron afianzando en su identidad hasta llegar a un progreso justo.
       Comte, desea el rescate de la naturaleza orgánica que cambias los modos del pensamiento y su desarrollo intelectual, con el fin de que la humanidad se insertase a una sociedad positiva, para así poder restaurar todo aquello que se venía arrastrando desde la sociedad feudal, para así centrarse en el individuo, es decir, con una organización espiritual que tendría fundamentos no sólo en los dogmas teológicos y creencias cristianas, sino precisamente en la ciencia.

© Hernán Antonio Núñez
e-mail: hernan_nunez2004@yahoo.com

BIBLIOGRAFÍA

BURK I., Filosofía, Ediciones Insula, Caracas-Venezuela 1985 

COMTE A., Curso de Filosofía Positiva, Editorial Aguilar Argentina S.A., Buenos Aires-Argentina 1973 

KOLAKOWTSKI L., Filosofía Positivista, 

MARCUSSE H., Razón y Revolución, Editorial Alianza, Madrid-España 19848 

MARÍN M., El Positivismo y las Ciencias Sociales, Argentina 1998 

http://www.cibernous.com/autores/comte/teoría/biografía.htm [15/07/2005] 


http://www.caminantes.metropoloiglobal.com/web/filosofía/positivismo.htm [18/07/2005] 


http://www.catedras.fsoc.uba.ar/rubinich/biblioteca/biografia.hml [19/7/2005] 




[1] Augusto Comte, Curso de filosofía positiva, 1830

Dos estatuas

En un parque hay dos estatuas de un hombre y una mujer desnudos, y llevan muchos años una frente a la otra. Una mañana se les aparece un ángel y les dice:

-Como los dos han sido unas estatuas ejemplares y han deleitado a mucha gente, voy a concederles lo que más desean: la vida. Tienen 20 minutos para hacer todo lo que quieran, ¡procuren aprovechar su tiempo!- Y a un movimiento del ángel, las dos estatuas cobran vida.

Rápidamente se  bajan de los pedestales en los que estaban las dos estatuas, se miran, sonríen maliciosamente  y corren detrás de unos arbustos. Al momento empiezan a oírse ruidos:

- ¡Ahh, así, así, uyyyy, sigue, sigue, ¡no pares!!!... ¡Cómo me gusta, como disfruto!!! Qué cosa más rica!!! A los cinco minutos se acerca el ángel y les dice:

- Dense prisa- les dice el ángel -que solo les quedan 10 minutos-. Y detrás de los matorrales se escucha a la estatua hembra decir: - ¿Oíste eso? ¡Apúrate, me toca a mí, ahhh, ahora tú sujetas a la paloma y yo me cago encima de ella, nojoda!


El sacrificio de una madre


Mi madre querida: Abigail Núñez Mendoza
El sacrificio de una madre es formidable a lo largo de su existencia. Desde que da a luz un hijo hasta el fin de sus días como madre; aun estando adulto el hijo, ella no deja de preocuparse, ni siquiera estando casado deja de pensarlo, tiene un nexo extraordinariamente fuerte con su hijo.

Es capaz de renunciar a todo si fuere necesario, con tal de proporcionar bienestar a sus hijos, es  capaz de lo más inverosímil y no pide retribución. Esa es su realización como ser humano, como mujer: Ser madre.

Y es que la relación que tiene una madre con sus hijos es distinta a la que tiene un padre por su hijo, su amor soprepasa lo material. Yo diría que el amor de una madre es lo más parecido al amor de Dios aquí en la tierra.

 © Hernán Antonio Núñez

Día de la Cruz de Mayo

Hoy se celebra tradicionalmente en Venezuela el “Día de la Cruz de Mayo”. En nuestro país  esta celebración tiene suma importancia y tradición en poblaciones como Choroní, en el estado Aragua, donde tanto lugareños como visitantes participan este día en una gran fiesta a orillas del malecón y amanecen bailando al ritmo de los tambores en honor a la Cruz de Mayo.

En Guatire, estado Miranda, se le conoce como la Santísima Cruz de Pacairigua, denominación que toma del río homónimo, que atraviesa la ciudad, de la cual la imagen es patrona desde su formación en el siglo XVII. La reliquia se guarda en el Templo Parroquial de Guatire.

El velorio de Cruz de Mayo es, además, una de las manifestaciones culturales más ricas del oriente venezolano (por ejemplo, en Carúpano), la cual ha sido transmitida de generación en generación desde la colonia, mezclándose con aportes indígenas y africanos.

La particular celebración proviene de nuestros ancestros, quienes, al llegar el mes de mayo, al comienzo de la época de lluvias, adornaban la Santa Cruz con las primeras flores del año como ofrenda para obtener buenos frutos. La tradición de vestir a la cruz continuó como vínculo con la tierra y las lluvias pero, con el paso del tiempo, la celebración se convirtió en sinónimo de fiesta, habiendo incluso quienes la denominan “bailorio”, en lugar de velorio.

La evolución de la costumbre ha llevado a considerarla como una forma de pedir su protección durante el resto del año. Aunque propiamente el día de la cruz es el 3 de mayo, en varias partes de nuestro país la celebración se realiza durante todo el mes, en el Oriente, Centro y Occidente del país, siendo Mérida, Zulia y Táchira, los únicos estados donde no se celebra.

Estas fiestas van acompañadas de manifestaciones musicales propias de cada región, como son los galerones, punto y llano, fulías, malagueñas, romances y tonos. Los instrumentos utilizados son el cuatro, la mandolina, la guitarra, el tambor cuadrado, las maracas y el acordeón. Se reparten también bebidas y dulces típicos. La música, décimas, rezos, la comida y demás elementos varían de acuerdo a la localidad.



miércoles, 1 de mayo de 2013

La canción de Flor de Mayo

Flor de Mayo, como un rayo
de la tarde, se moría...
Yo te quise, Flor de Mayo,
tú lo sabes; ¡pero Dios no lo quería!

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, cantando irán.

Flor de Mayo ni se viste
ni se alhaja ni atavía;
¡Flor de Mayo está muy triste!
¡Pobrecita, pobrecita vida mía!

Cada estrella que palpita,
desde el cielo le habla así:
«Ven conmigo Florecita,
brillarás en la extensión igual a mí.»

Flor de Mayo, con desmayo,
le responde: «¡Pronto iré!»
Se nos muere Flor de Mayo,
¡Flor de Mayo, la Elegida, se nos fue!

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, llorando irán...

«¡No me dejes!», yo le grito;
«¡No te vayas, dueño mío:
el espacio es infinito
y es muy negro y hace frío, mucho frío!»

Sin curarse de mi empeño,
Flor de Mayo se alejó,
y en la noche, como un sueño,
misteriosamente triste se perdió.

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, ¡ay cómo irán!

Al amparo de mi huerto
una sola flor crecía:
Flor de Mayo, y se me ha muerto...
Yo la quise, ¡pero Dios no lo quería!

Amado Nervo

Madrina Ramona




Mi madrina Ramona (tía materna) era una Santa (aunque no aparezca inscrita en ningún calendario). Más que con palabras me demostró con su ejemplo de vida cuanto sentido tuvo Dios en toda su existencia.


Desde niño siempre la vi rezar el Santo Rosario a diario, a veces con mi mamá y otras veces sola; siempre nos pedía con mucho cariño que la acompañásemos en la oración.


Desde que tengo uso de razón me acuerdo que siempre asistía a misa todos los domingos y fiestas de guardar sin falta, pero además lo hacía también los primeros viernes y sábados de cada mes. 



Poseía el don de una ternura extrema, lo cual hacía prácticamente obligado que cualquier niño o adulto de la familia, inclusive fuera del seno familiar, la amara desde el primer momento (por el sentimiento que inspiraba), tenía un espíritu sencillo y cautivador.


Pese a que nuestra vida fue muy humilde, jamás le escuche pronunciar una sola queja, grosería mucho menos proferir una maldición (decía que era escupir hacia arriba),  en oportunidades cuando se tropezaba y se golpeaba decía: "Bendito o Alabado sea Dios". Tenía la sonrisa más agradable y dulce que jamás haya visto.


Nunca la vi en la calle hablando mal de otra persona, ni mal reunida, al contrario, siempre perteneció a organizaciones religiosas (Legión de María, Apostolado de Fátima, Adoradores del Santísimo, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús), colaboraba con las misiones y siempre estaba presta cuando alguien necesitaba de sus servicios.


Me parecía increíble como conocía a toda la familia por lejos que estuviera y como cuando nacía alguno (sobre todo en el campo) allá iba a tener y se las arreglaba para hacerle un obsequio. Toda la familia la quería mucho.


A los 92 años enfermó por un ACV y 2 meses después tuvo un infarto intestinal que ameritó una intervención quirúrgica de emergencia, la cual no aceptó hasta que le consiguiéramos el Pan Diario de la Palabra y se la leyéramos y tomara la Eucaristía, ¡sólo así subió a pabellón!


Ya después de operada (le quitaron 6 mts. de intestino delgado necrosado) jamás le escuché un quejido durante su estadía en el hospital y al preguntarle si le dolía, me respondió – Si, me duele mucho hijo, pero este dolor se lo ofrezco a Dios por la felicidad de todos ustedes –.


En plenitud de sus facultades mentales mandó a buscar al sacerdote para que le aplicara los Santos Óleos. Luego manifestó su deseo de irse a casa a “descansar” y mandó a preparar un vestido blanco para ponerse el sábado que era “el día que debía partir” (según sus propias palabras).


Justamente a los 3 días de estar en casa (empezando el día sábado 16 de Diciembre de 2000), en nuestra presencia exhaló un último suspiro, cerró los ojos y con una apacible sonrisa descansó en la paz del Señor. Es de hacer notar el detalle que al instante de fallecer, el cuarto se impregnó de un delicado y exquisito olor a flores.


¡Desde el cielo bendice nuestra familia, amada Madrina!



Rosa



A veces para tocar la rosa y no dañarla
es necesario sentir sus espinas
que no es otra cosa que su defensa
y a nosotros nos hieren,
pero cómo vamos a culparla
si tantos han querido maltratarla.



Pero el observar extasiadamente su belleza
entender su sonrojo y grácil nobleza
al oler su suave y delicado perfume
es difícil que el amor no nos abrume
queriendo transformarnos en ágil mariposa
libando sus néctares de forma deliciosa

© Hernán Antonio Núñez


La soledad del anciano



Allí estaba, sentado en una banqueta, con los pies descalzos sobre las baldosas rotas de la vereda; calva pronunciada, mirada penetrante, rostro bonachón, barbiblanco, manos arrugadas sosteniendo un viejo bastón de madera; pantalones que arremangados dejaban libres sus pantorrillas y una camisa gris gastada, con un paltó oscuro y curtido como él.

El anciano miraba a la nada, lloraba... y en una única lágrima expresó tanto que me fue muy difícil acercarme, a preguntarle, siquiera a consolarlo. Por el frente de su casa pasé mirándolo, al voltear su mirada la fijó en mí, le sonreí, lo saludé con un gesto, aunque no crucé la calle..., no me animé, realmente no tuve el valor, no lo conocía y si bien entendí que en la mirada de aquella lágrima se mostraba una gran necesidad, no obstante, seguí mi camino, sin convencerme de estar haciendo lo correcto. En el camino llevaba su imagen tatuada en mi pensamiento, persistía su mirada encontrándose con la mía. Traté de olvidarlo, no me fue posible...

Caminé rápido, como escapándome. Compré un libro y cuando llegué a mi casa, comencé a leerlo esperando que el tiempo borrara esa presencia... pero esa lágrima no se borraba... Los viejos no lloran así, por nada, pensé. Esa noche me costó dormir, la conciencia no entiende de horarios, decidí que a la mañana volvería a su casa y ahí sí, conversaría con él, tal como había entendido que me lo pedía en su mirar.

Luego de vencer mi pena, logré dormir. Recuerdo haber preparado un poco de café, compré galletas y muy deprisa fui a su casa convencido de tener mucho por conversar. Llamé a la puerta, cedieron las rechinantes bisagras y salió otro hombre. ¿Qué desea? preguntó, mirándome con un gesto adusto. -Busco al anciano que vive en esta casa-, contesté. 'Mi padre murió ayer por la tarde! dijo entre lágrimas. -¡Murió!- dije, primero asombrado y luego decepcionado.

Las piernas se me aflojaron, la mente se me nubló y los ojos se me humedecieron. ¿Usted quién es? volvió a preguntar. -En realidad, nadie-, contesté y agregué. -Ayer pasé por la puerta de su casa, y estaba su padre sentado, vi que lloraba y a pesar de que lo saludé, no me detuve a preguntarle nada, pero hoy volví para hablar con él, pero veo que ya es muy tarde-. 'No me lo va a creer' me dijo el hijo del viejo, 'pero usted es la persona de quien él hablaba en su diario'.

Extrañado por lo que me decía, lo miré pidiéndole más explicación. 'Por favor, pase'. Me dijo aún sin contestarme. Luego de servir un poco de café me llevó hasta donde estaba su diario y la última hoja rezaba: "Hoy me regalaron una sonrisa plena y un saludo amable, cómo me hubiese gustado charlar con esa persona... ¡hoy es un día bello!". Dios! Tuve que sentarme... Me dolió el alma de solo pensar lo importante que hubiera sido para ese abuelo que yo cruzara aquella calle.

Me levanté lentamente y al mirar al hombre le dije: -Si hubiera cruzado la vereda y hubiera conversado unos instantes con su padre-... Pero me interrumpió, con los ojos humedecidos de llanto dijo 'Si, si yo hubiera venido a visitarlo al menos una vez en este último año, quizá su saludo y su sonrisa no hubieran significado tanto'...

Si hubiera... si hubiera... si hubiera... ¿Cuántas veces esas dos palabras han estado presentes en nuestra mente? Tomemos de una vez, la decisión de aprovechar cada oportunidad para amar, compartir y edificar a otros, ¡hoy, ahora! ...¡Mañana puede ser muy tarde!

"Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado." Jn. 15, 12

Día del Trabajador

Hoy, 1° de mayo, es una fecha que se celebra en todos los países del mundo, como El Día Internacional del Trabajador, para conmemorar un evento que significa el gran homenaje a los trabajadores quienes son los que producen su sustento de vida, algunos hasta lograr su propia riqueza a fuerza de sacrificios y la riqueza de empresas y naciones.

A pesar de las dificultades que enfrentó el movimiento sindicalista en los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo XX, la batalla por los derechos de los trabajadores es un logro irremplazable que se recuerda cada año en todo el mundo como homenaje a sus precursores.

En la actualidad, varios de esos logros se han quedado estancados, aun cuando la mayoría de los trabajadores está consciente de sus derechos y obligaciones, los beneficios y prestaciones que otrora lograron, hoy día ya es insuficiente.

Nuestro pueblo se haya de brazos atados por un gobierno que dice que trabaja por las masas, pero en la realidad lo que hace es buscar un sistema de gobierno que pueda perpetuarlos en el poder con la política del "No me den, ...pónganme donde haiga".

Todos y cada uno de nosotros somos producto de nuestra cultura: sus objetivos, sus valores, sus mitos y creencias erróneas, sus ideales, sus ritos, su tradición, su historia, inclusive su política y lo que es más importante, su cambio.

La sociedad es la transmisora de ese contenido cultural que moldea nuestra personalidad, nuestros patrones mentales y emocionales; el estado por ende debería ser imparcial para que sus electores tengan la más amplia visión y así asegurar un mejor convivir entre sus ciudadanos.

En numerosas ocasiones resulta difícil superar los “así debería ser” y “no debería ser así” de nuestros imperativos culturales que tan reciamente influyen en nuestros patrones de comportamiento y que moldean la percepción de la realidad en que vivimos.

 No obstante, tal cosa es esencial si deseamos establecer cierta armonía de acción recíproca entre el ser y el medio en que se mueve... y eso incluye a otros conciudadanos, lugares, ideas y cosas.


Sin embargo, esta acción recíproca está tan cargada de mitos, normas anticuadas y rápidos cambios tecnoculturales que ocurren en nuestra sociedad con frecuencia, sobre todo cuando estamos invadidos por todos los medios de comunicación de una andanada de información sesgada de parte de los dueños de los mismos, sean particulares o del gobierno, por ello nuestra percepción se distorsiona y nuestras interpretaciones se invalidan, en especial la de acción recíproca humana y las de comunicación.

Como consecuencia, las relaciones humanas se rompen en muchos niveles. Procuramos buscar una respuesta, de encontrar la dirección acertada, por eso tratamos de crecer como personas por medio de una mejor comunicación y para ello debemos documentarnos e investigar y no dejarnos llevar por la corriente, porque si no nos convertimos en auténticos peleles, que sólo repetimos lo que oímos.

Tratamos de aceptar nuestras emociones, buenas y malas, en vez de dejar que sea la sociedad y el estado quien nos defina como debemos sentirnos; deseamos también comunicarnos con eficacia, escuchando abiertamente lo que otros tengan que decir, interpretando los sentimientos que haya detrás de sus aseveraciones, en vez de dejar que lo emocional y las suposiciones nublen el mensaje o interrumpan la comunicación.

Tenemos que respetar nuestro propio ser antes de que podamos empezar  a respetar el ser de los demás. El reconocimiento de una dignidad básica y universal del género trabajador y humano en todos y cada uno de sus representantes es la conformación de nuestra propia e inherente dignidad.

A este gobierno como los que le han antecedido no les importa la forma de vida del pueblo venezolano; para el trabajador y su familia la sociedad ha ido deteriorándose, su poder adquisitivo cada vez es menor, la incertidumbre social en cuanto a seguridad ya no tiene límites; ahora hasta su propia familia es su enemiga, por patrones divisionistas signados por el sector gubernamental.

En oportunidades pienso que distinto sería, si nuestro país fuese una fuerza solidaria, un pueblo que actúe como un solo hombre ante la adversidad; como hemos sido siempre, prestos a acudir al llamado del hermano en desgracia.


Por eso no he podido asimilar todavía la irresponsabilidad de quien pescando en rio revuelto logró con un árbitro parcializado (CNE) obtener la mitad de votos por “decisión popular” y fue designado por unos poderes públicos genuflexos al gobierno, para regir nuestra nación, para eliminar las taras sociales que nos aquejan, unificando esfuerzos y lo que hace es continuar un discurso de división y de odio entre venezolanos.

Me miro al espejo y me pregunto: ¿En este maremágnum ideológico, en este arroz con mango, debo tomar un lugar en esta división? ¿soy escuálido o chavista ante este crisis? o soy venezolano al igual que aquel que ha perdido su casa por los deslaves o las inclemencias del clima, o es que la violencia delincuencial acaso respeta a chavistas o no chavistas? ¿quizá la desgracia anda solicitando el carnet del partido o mira antes el color de la franela? Aprovechar el dolor y el sentimiento de desespero ante los escases y la indefensión de sentirse en la calle con fines políticos, dividiendo a los hermanos es criminal, es un asesinato a la solidaridad, es matar vilmente a la esperanza.

Venezuela, hasta 1998 fue un país donde la tolerancia, la hermandad, el compadrazgo, independientemente del sacramento o no, era nuestra forma normal de comportamiento y no estoy diciendo con esto que entonces vivíamos mejor. Fomentar la división entre chavistas y escuálidos, entre pobres y ricos, entre blancos y negros, no encaja, con nuestra idiosincrasia, el grado de fanatismo de lado y lado ha disgregado la sociedad y la familia con repercusiones sicológicas a todo nivel.

Simón Bolívar, el Libertador de nuestra patria, en su proclama sobre la libertad de los esclavos ( Cuartel General de Ocumare, 6 de Julio de 1816) Señalaba lo siguiente: “ De aquí en adelante solo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán Ciudadanos” ...y digo yo, ¿qué pensaría nuestro Libertador hoy, con la división que tenemos entre "Chavistas, Rojos rojitos" y "Escualidos y majunches"?


Y esta división afecta al propio gremio trabajador como a toda nuestra nación. Aquí pudiera hacer un breve recuento de la historia del trabajador venezolano, sus luchas, sus logros, pero de verdad que no me nace el resaltar algo conquistado pues al contrastarlo con la realidad social del trabajador de hoy, me sume en profunda depresión.

Pero no obstante, si quiero felicitar al bravo pueblo venezolano, liderado por sus trabajadores, hombres y mujeres, echados pa’lante, porque estoy seguro que nuevamente harán frente a toda imposición unilateral por parte del gobierno de turno, a esta alienación mediatica, de cualquier parte que venga, a todas las marchas ajuro  y lograrán de nuevo buscarse un sitial combativo y de honor para el trabajador de Venezuela.

Trabajo duro... ¿Para mi familia?

martes, 30 de abril de 2013

Coraza


Quizá las circunstancias de la vida te hayan formado una coraza y llevas una existencia tranquila y en apariencia cómoda, pero y en tu interior...

¿Te sientes una persona realizada? ¿No?

Entonces, ¿Qué esperas?

Rompe ese caparazón que te envuelve y ¡atrévete a vivir intensamente!





© Hernán A. Núñez

Dame un beso


Dame un beso que me haga despertar
deseos dormidos de hojas otoñales
que van cayendo lentamente sin frutales
dejando atrás el verdor primaveral.

Dame un beso cubierto de deseos
de esos que florecen en ilusión y pasión
limpiando la aureola de una alma triste
que vuela sin retorno como sudario roto.

Dame un beso para hacer un barquito
pintado de sentimientos en un río claro
para que el alba inclemente del verano ardiente
queme los faroles calmando mis deseos.

Dame un beso para perderme en tu aliento
de sabores indecentes y lujuria permanente
que arreste mi pasión entre dulces frutas
que están en el manzano del pecado original.

Dame un beso nocturno y mañanero
que nazca con la oscuridad y muera con la luz
dejando en mi cuerpo tus huellas indeleble
de los besos que gritan entre tu lujuria.

Dame un beso que nazca con música
para bailar entre ellos y alcanzar la gloria
de tener tus labios en el regazo de mis senos
y entre beso y beso llegar al placer.

Dame un beso que brote de tus uñas
para que sin piedad arañen mi piel
derramando mi esencia entre sueños
superando la realidad de mis pensamientos.

Extraido del blog “Destellos de amor, te quiero"
de Emely Verde, desconozco si es la autora...