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sábado, 11 de mayo de 2013

VideoClip de Shakira - Siempre, siempre


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Video Clip "Papi" - Jennifer López





Haga click en el siguiente enlace para que vea el video ==>  Videoclip Papi - Jennifer López

El beso es una ventaja



Un gesto tan simple, pero seductor como un beso puede traer múltiples beneficios para tu salud. Si piensas que cuando besas, sólo trabaja tu boca, te equivocas totalmente: todo tu organismo entra en acción, igual que tus cinco sentidos.


Si normalmente el corazón  produce entre 60 a 80 latidos por minuto, a la hora del beso, se acelera a un ritmo alucinante: 150 latidos por minuto. Nada menos que 30 músculos faciales hacen horas extras por causa de un simple beso.


Un beso de aquellos, dignos de un telón de cine ejerce una presión de 12 kilos sobre los labios. Hasta un besito dado por un bebé puede ser pesado en gramos. Según los estudiosos, un beso apasionado, que dure 10 segundos, quema 12 calorías. 


Si estas cuentas son verdaderas, besar puede ser un ejercicio alucinante para quien desee mantenerse en línea. 


Veamos algunas comparaciones para tener una idea:

~ 11.5 besos equivale a quemar = 1 Latita de Coca-Cola.
~ 45 besos equivale a quemar = 1 barra de chocolate (100 g.)
~ 6 besos equivale a quemar = 1 bola de helado de fresas.
~ 10 besos equivale a quemar = 1 tacita de postre de vainilla.
~ 14 besos equivale a quemar = 1 latica de cerveza.

Por eso, aquí te mostramos una recopilación con todas esas propiedades positivas para el organismo que desencadenan los ósculos.


  1. Te mantienen joven.
Los estudios demuestran que usamos cerca de 30 músculos faciales para besar, por lo que tonificamos nuestra piel al mismo tiempo que mantenemos sano nuestro aspecto.


  1. Alivian las alergias.
La producción de histamina, que se estimula con los besos, puede aliviar o retrasar la aparición de síntomas como estornudos y secreción nasal.


  1. Mejoran la circulación de la sangre.
Los besos generan adrenalina, ayudan a bombear la sangre, además de disminuir la presión arterial y el colesterol.


  1. Ayudan a tu sistema inmune.
Los besos provocan la liberación de anticuerpos que combaten las bacterias que causan enfermedades.


  1. Te relajan.
Esa sensación de flotar en una nube después de besar estimula la producción de endorfinas y oxitocina, hormonas que te hacen sentir bien y tranquilo.


  1. Benefician a tus dientes.
El intercambio de saliva neutraliza los ácidos desagradables que causan las caries y también se intercambian sales minerales que fortalecen el esmalte.


  1. Te ayudan a vivir más tiempo.
Según estudios, las parejas que se besan por las mañanas viven 5 años más en promedio que aquellos que no lo hacen.


  1. Quemas calorías.
Puedes quemar muchas calorías por minuto durante un beso ardiente.





viernes, 10 de mayo de 2013

Salvavidas


Una vez fui a una playa de Barlovento y cuando nadaba me dieron dos calambres (uno en cada pierna), tragué mucha agua, ...gracias a Dios que algunos nadadores locales lograron ponerme en la playa totalmente extenuado, pero a salvo.

En mi delirio, tuve como una visión con esta imagen (abajo en la foto), y me dije a mi mismo: ¡Mi mismo, así si te vas a recuperar! 



En eso escuché que venían los salvavidas, y al abrir los ojos emocionado, vi que mi sueño se esfumaba, ...eran dos enormes negros, como de 2 metros cada uno, con todas las intenciones de reanimarme...



Hice de tripas corazón... me levanté arrechísimo de la arena y me fui corriendo de allí!!!

El vendedor de globos



Un niño negro contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria del pueblo. El pueblo era pequeño y el vendedor había llegado pocos días atrás, por lo tanto no era una persona conocida....


En pocos días la gente se dio cuenta de que era un excelente vendedor ya que usaba una técnica muy singular que lograba captar la atención de niños y grandes. En un momento soltó un globo rojo y toda la gente, especialmente los pequeños, (potenciales clientes), miraron como el globo remontaba vuelo hacia el cielo.
Luego soltó un globo azul, después uno verde, después uno amarillo, uno blanco...


Todos ellos remontaron vuelo al igual que el globo rojo...
El niño negro, sin embargo, miraba fijamente sin desviar su atención, un globo negro que aún sostenía el vendedor en su mano.
Finalmente decidió acercarse y le preguntó al vendedor: Señor, si usted suelta el globo negro, ¿subiría tan alto como los demás?



El vendedor sonrió comprensivamente al niño, soltó el cordel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: No es el color lo que hace subir, hijo. ¡Es lo que tiene adentro! 


Autor desconocido

¿Cómo es el amor?


Ni el pintor más encumbrado de la historia, ni el poeta más romántico del mundo, ni el músico más virtuoso que haya existido, ni el mejor escultor de todas las épocas puede hacerlo, yo diría más: Ningún alma humana puede explicarlo.

Puede, sin embargo, sentirlo, pues es un sentimiento inherente al ser humano, derivado de nuestro Creador, quien nos hizo por amor, inclusive por amor entregó a su hijo como cordero para que nosotros pudiéramos ser salvados del fuego castigador.


Decía un amigo mío, ...más que amigo, un hermano, el muy querido y siempre recordado Tomás Quintana, de quien tuve muchas enseñanzas a través su ejemplo de vida, alguien que que casi toda su vida la puso al servicio de sus semejantes, aunque ya no está con nosotros en este plano, pero su amor permanece hoy día, un ángel que amó como Dios manda, que para saber cómo es el amor hay que sentirlo, disfrutarlo, ...hasta sufrirlo.


Es como un mango, decía, ¿cómo explicarle a una persona que no lo conoce? ¿Qué le puedo decir, que la concha es amarilla y a veces roja si está maduro, qué debajo de la piel tiene una carne jugosa, amarilla y sabe muy dulce, qué es muy nutritivo y delicioso?

Es más fácil darle el mango y que sea él quien experimente en si mismo su sabor, su color, su textura, ¿no es cierto? Eso mismo hizo Dios con nosotros, de primero nos creó a su imagen y semejanza, luego nos legó el amor con que nos creo y nos dejo un mandato divino: 

¡Amen a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismos!

© Hernán Antonio Núñez


Gaviota







A veces creo que mi pensamiento
es como una  ágil y fuerte gaviota,
que vuela al compás del viento
incansable sin miedo a la derrota.





Por las estrellas y el norte me oriento
donde el tisú cerúleo al pintar denota
tan alto que del sol busco acercamiento
sin importar la tormenta que azota.






Tu amor es mi más hondo aliento
sobre la nube del horizonte devota,
el aire produce acaloramiento
mi sangre en las venas rebosa.







Pulsando mi corazón sin agotamiento,
allende los mares tu corazón retoza
de alegría que  elimina el sufrimiento,
ya no estarás nunca mas celosa,
a los dos se nos acabó el aislamiento.




© Hernán Antonio Núñez




A Moisés Aarón

Cuando cumplió 4 años



Yo tengo dos hius, este es el nombre con que yo, su abuelo, he bautizado a los hijos de Héylet, nuestra hija mayor, si bien es cierto que también tengo otros cinco nietos (todos de nuestro hijo mayor Hernán Augusto) en este momento me voy a referir al mayor de mis hius por razones que descubrirán más adelante.

Se trata de Moisés Aarón, mi hiu mayor, en este momento este bebé acapara toda mi atención por ser un día muy especial en su vida y también en las nuestras: su cumpleaños número 4. Dios, que aprisa corre el tiempo! Apenas ayer me parecía cargarlo con uno solo de mis brazos, a ese bebé descolorido, tierno cual pétalo de flor, me provocaba comérmelo a besitos.

Moisés tiene un carisma único, es gran conversador y gusta de recrear historias. Ya mi bebé pasó a su segundo nivel en el preescolar y es muy ávido de conocimientos, gracias a Dios por hacerlo tan inteligente! Permita el Creador que ese gran don sea de provecho para todos sus congéneres.

Esta tromba o huracán, como a veces parece ser, tiene una energía inagotable, la cual sus padres tratan de canalizar, no sé si con mucho éxito, al menos lo intentan y eso ya es gran cosa. Pero los más lindo de mi bebé es su ternura, aunque a veces tosca, con su hermanito Ibrahim Josué, de apenas un añito.

Quiero aprovechar esta ocasión para pedirle a todos mis contactos que se han dignado a leer mis escritos, que eleven una oración a nuestro Padre, no importa que lo expresen por esta vía, me basta sólo con sus intenciones, para que la vida de mi nieto sea una vida digna, que queme todas sus etapas y que tengo un profundo amor por la humanidad, pero sobre todo por Dios Todopoderoso.

Este ángel hecho niño por el misterio divino, es parte de la felicidad de sus padres Rubén y Héylet, la otra parte lo es su otro bebé Ibrahím Josué, otra ternurita de niño, ¡como los quiero, Dios mio, que sus bendiciones no cesen de caer sobre sus cabezas!

Feliz cumpleaños mi hermoso niño! Que Dios te de mucha vida y salud para disfrutarla en total armonía y sana paz al lado de los que te queremos! que la Virgen te ampare con su manto divino así como con inmenso amor educó a el Hijo de Dios hecho hombre, a quien tuviste en tu seno, querida Madre Celestial.

La naturaleza




Cuando de la naturaleza logro escuchar el silencio,
libre de ruidos humanos, sólo el arrullo de la brisa,
el trinar de las aves entonando al más alto Portento
el cálido rumor del riachuelo al hablar con la caliza
húmeda con los efluvios alborozados de contento,
dejo mi espíritu volar, a la fugaz luz imprecisa
por lo recibido en vida quedo en agradecimiento
y se asoma a mi alma una placentera  sonrisa
estando mi cuerpo en sublime aletargamiento
recreo mi propio éter y posado en celeste cornisa
casi desfallezco y siento que crezco por dentro.

© Hernán Antonio Núñez


El Pan de Cristo

El siguiente es el relato verídico de un hombre llamado Víctor. Al cabo de meses de encontrarse sin trabajo, se vio obligado a recurrir  a la  mendicidad para sobrevivir, cosa que detestaba profundamente.

Una fría tarde de invierno se encontraba en las inmediaciones de un club privado cuando observó a un hombre y su esposa que entraban al mismo. Víctor le pidió al hombre unas monedas para poder comprarse algo de comer.

Lo siento, amigo, pero no tengo nada de cambio -replicó éste. La mujer, que oyó la conversación, preguntó:-¿Qué quería ese pobre hombre? Dinero para una comida, dijo que tenía hambre -respondió su marido.

¡Lorenzo, no podemos entrar a comer una comida suntuosa que no necesitamos y dejar a un hombre hambriento aquí afuera! El le respondió: ¡Hoy en día hay un mendigo en cada esquina! Seguro que solo quiere el dinero para beber.


¡Yo tengo un poco de cambio! Le daré algo; aunque Víctor estaba de espaldas a ellos, oyó todo lo que dijeron. Avergonzado, quería alejarse corriendo de allí, pero en ese momento oyó la amable voz de la mujer que le decía: Aquí tiene unas monedas. Consígase algo de comer, aunque la situación está difícil, no pierda las esperanzas; en alguna parte hay un empleo para usted. Espero que pronto lo encuentre.

¡Muchas gracias, señora! Me ha dado usted ocasión de comenzar de nuevo y me ha ayudado a cobrar ánimo. Jamás olvidaré su gentileza. Dijo ella con una cálida sonrisa, dirigida más bien a un hombre y no a un mendigo: - Estará usted comiendo el Pan de Cristo, ¡compártalo!

Víctor sintió como si una descarga eléctrica le recorriera el cuerpo. Encontró un lugar barato donde comer, gastó la mitad de lo que la señora le había dado y resolvió guardar lo que le sobraba para otro día.

Comería el pan de Cristo dos días. Una vez más, aquella descarga eléctrica corrió por su interior. ¡El pan de Cristo! ¡Un momento! -pensó-. No puedo guardarme el pan de Cristo solamente para mí mismo.

Le parecía estar escuchando el eco de un viejo himno que había aprendido en la escuela dominical. En ese momento pasó a su lado un anciano. Quizás ese pobre anciano tenga hambre -pensó-. Tengo que compartir el pan de Cristo.

Oiga -exclamó Víctor-. ¿Le gustaría entrar y comerse una  buena comida? El viejo se dio vuelta y lo miró con descreimiento. ¿Habla usted en serio, amigo? El hombre no daba crédito a su buena fortuna hasta que se sentó a una mesa cubierta con un hule y le pusieron delante un plato de guiso caliente.

Durante la cena, Víctor notó que el hombre envolvía un pedazo de pan en su servilleta de papel. ¿Está guardando un poco para mañana? -le preguntó. -No, no. Es que hay un chico que conozco por donde suelo frecuentar, la ha pasado mal últimamente y estaba llorando cuando lo dejé. Tenía hambre. Le voy a llevar el pan-.

El pan de Cristo. Recordó nuevamente las palabras de la mujer y tuvo la extraña sensación de que había un tercer "Convidado" sentado a aquella mesa. A lo lejos las campanas de una iglesia parecían entonar a sus oídos el viejo himno que le había sonado antes en la cabeza.

Los dos hombres llevaron el pan al niño hambriento, que comenzó a engullírselo.  De golpe se detuvo y llamó a un perro, un perro perdido y asustado. -Aquí tienes, perrito. Te doy la mitad- dijo el niño. El pan de Cristo. Alcanzaría también para el hermano cuadrúpedo.

-San Francisco de Asís habría hecho lo mismo- pensó Víctor. El niño había cambiado totalmente de semblante. Se puso de pie y comenzó  a vender el periódico con entusiasmo.

Hasta luego -dijo Víctor al viejo-. En alguna parte hay un empleo para usted. Pronto dará con él. No desespere. ¿Sabe? -su voz se tornó en un susurro-. Esto que hemos comido es el pan de Cristo. Una  señora me lo dijo cuando me dio aquellas monedas para comprarlo. ¡El futuro nos deparará algo bueno!

Al alejarse el viejo, Víctor se dio vuelta y se encontró con el perro que le olfateaba la pierna. Se agachó para acariciarlo y descubrió que tenía un collar que llevaba grabado el nombre del dueño.

Víctor recorrió el largo camino hasta la casa del dueño del perro y llamó a la puerta. Al salir éste y ver que había encontrado a su perro, se puso contentísimo. De golpe la expresión de su rostro se tornó seria.

Estaba por reprocharle a Víctor que seguramente había robado el perro para cobrar la  recompensa, pero no lo hizo. Víctor ostentaba un cierto aire de dignidad que lo detuvo. En cambio dijo: En el periódico vespertino de ayer ofrecí una recompensa. ¡Aquí tiene! Víctor miró el billete medio aturdido.

No puedo aceptarlo -dijo quedamente-. Solo quería hacerle un bien al perro. ¡Téngalo! Para mí lo que usted hizo vale mucho más que eso. ¿Le interesaría un empleo? Venga a mi oficina mañana. Me hace mucha falta una persona íntegra como  usted.

Al volver a emprender Víctor la caminata por la avenida, aquel viejo himno que recordaba de su niñez volvió a sonarle en el alma. Se titulaba  "Comparte el Pan de Vida"...



El hombre compasivo será bendito: supo compartir su pan con el pobre.
Proverbios 22:9


"Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, el que crea en mí no tendrá nunca sed." Juan 6, 35.
"Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día." Juan 6, 54.

Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo.
Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa.
Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.»
Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver?
El Rey responderá: «En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.»
Mateo 25:34-40.

La madre Teresa de Calcuta nos decía:
"No se cansen de dar, pero no den las sobras, den hasta  que lo sientan, hasta que les duela".
¡Que el Señor nos conceda la gracia de tomar nuestra cruz y seguirlo, aunque nos duela!

Ahora, si quieres comparte con los demás el “Pan de Cristo”... ¡Yo ya lo he hecho contigo!

jueves, 9 de mayo de 2013

El Problema

Cuenta una leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas de los Himalayas, un buen día uno de los monjes guardianes amaneció sin vida. Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo. 

Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevarlas a cabo. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quién ocuparía el honroso puesto de Guardián.

El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo: - He aquí el problema: Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva -.

Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro. Los monjes se quedaron como petrificados, en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas... ¿Qué representaría ese bello jarrón con flores? ¿Qué hacer con él? ¿Cuál podría ser el enigma encerrado en tan delicada belleza? ¿Simbolizaría acaso las tentaciones del mundo? ¿Podría ser algo tan simple como que necesitara agua la flor? Eran tantas preguntas...

En momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y... Zas!! …destruyó todo de un sólo golpe. Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo: - Alguien se ha atrevido no solamente a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro nuevo Guardián del Monasterio -.

En realidad, poco importa cuál sea el problema. Hay problemas cuyo aspecto nos confunde, pues halaga los sentidos. En el fondo sigue siendo un problema. Si, un problema, es exactamente eso: un problema, y precisa ser eliminado, no importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se ha esfumado; por más hermoso que haya sido la experiencia que has vivido o lo significativa que haya sido la persona con quien has estado, si no existiera más sentido para ello en tu vida, tiene que ser eliminado.

Muchas personas cargan la vida entera el peso de cosas que fueron importantes en su pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus mentes, espacio que es indispensable para recrear la vida. Un antiguo proverbio Chino dice: "Para que tú puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de Té, es necesario primero tirar el té, y entonces podrás servir y beber el vino".

Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a las personas del pasado que no tienen más sentido que sigan ocupando un espacio en tu mente. Exígete a ti mismo lo que te gustaría exigirles a los demás, y a los demás déjalos tranquilos sin esperar NADA de ellos. Así te ahorrarás disgustos.

No te quejes con Dios diciéndole que tienes un gran problema, dile a tu problema que tienes un gran Dios.

Autor desconocido


martes, 7 de mayo de 2013

Dar todo por amor


Hace muchos años, en un hospital de Caracas, había un niñito llamado Joseph quien sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano que era 4 años mayor, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.

Joseph Daniel y Hernán Aníbal
El doctor explicó la situación al hermano del niño enfermo, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermano. Yo lo vi dudar por un solo momento antes de tomar un gran suspiro y decir: "Si, lo haré, si eso salva a Joseph."

Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermano, sonriente, mientras algunos lo asistían a él y a su hermanito, viendo con suma alegría  retornar el color a las mejillas del niño. 

Entonces, de pronto, la cara del hermano más grande se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa pero segura: "¿A qué hora empezaré a morirme?

Siendo solo un muchacho, no había comprendido al doctor; él pensaba que tenía que darle toda su sangre a su hermano. ¡Y aun así se la daba!

¡Da todo por quien ames!