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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Perdonar







El perdón tiene una parte central en la salud de nuestra vida. La Biblia nos enseña que aun siendo pecadores, Jesús murió por nosotros. Es decir, nos perdonó. 




Sin el perdón de Dios una persona no puede experimentar en plenitud: el amor, la libertad, la alegría, la paz, etc. Dios continúa mostrándonos su misericordia y espera que en cambio seamos misericordiosos con los demás.




El camino para aprender a amar se hace “Perdonando”, quien desea crecer en el amor lo logra viviendo en el perdón.




Perdonar es el camino de la liberación, el que realmente se libera es quien perdona, echando fuera de su alma todo rencor y la venganza que solamente lo envilece y lo consume.




-“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.” Mateo 18: 21 - 22


Por ello debemos: 

  • Perdonar, a pesar de tener razón y mil justificaciones para no hacerlo.
  • Perdonar, aun cuando te hayan ofendido y humillado, así es como se manifiesta la grandeza del corazón.

…Solamente quien ama auténticamente puede decir: perdono y olvido.

…Perdonar, es cuando a pesar de haber sido ofendido, nos atrevemos a dar una sonrisa de amor.

…Deja hoy tus rencores, desecha ese remordimiento que anhela ver al que te ha ofendido de rodillas pidiendo clemencia.

…Deja hoy ese fuego que enciende tu cólera y llena tu ser de rabia y de rencor. Aparta ese sentimiento que tienes cuando ha sido pisoteado tu orgullo y has sido lastimado en lo más profundo, cuando deseas con todas tus fuerzas ver destruido y humillado a quien te ha ofendido.

¿Serías capaz de perdonar a ese amigo que te traicionó, o aquella ofensa de quien tu creías no te podía fallar?

¿Serás capaz de llenar tu alforja de amor y olvido, y salir al encuentro con lo único que le puedes ofrecer, tu perdón?


…Ahora puedes ser libre, perdonar y olvidar, eleva tu alma a aquel que te perdonó y encuentra la paz.



Oración

Dios, sé que tu grandeza y tu más sublime expresión de amor es perdonar. Dame la sabiduría, la comprensión y la fuerza para no darle espacio ni tregua al odio y ser capaz de perdonar y vivir por los demás.


Señor, tú lo sabes mejor que nadie, conoces el corazón del hombre y sabes que hoy deseo amar como nunca imaginé, Señor gracias, porque hoy al fin he perdonado por amor.




“Hoy perdono para siempre y arranco de mi alma todos aquellos rencores que me envilecen y me atan al pasado, hoy estoy dispuesto a olvidar, hoy elijo el camino del amor”


Tomado de la página del Face “Palabras de Vida”
https://www.facebook.com/palabrasdevida.org.ve




sábado, 22 de noviembre de 2014

Comercial Promocional

El siguiente es un video promocional que mi nieto Joseph Núñez, realizó como una asignación escolar que le pusieron en su curso de dibujo técnico, 1ro. del Ciclo Diversificado en su liceo San José del Ávila. 

Nótese el concepto publicitario y la musicalidad escogida para cada faceta del comercial, realmente no se mucho de publicidad y quizá me deje afectar por los lazos consanguíneos, pero me parece que está muy bien realizado para un jovencito de apenas 16 años, quien hace su primer video publicitario...


martes, 11 de noviembre de 2014

¿Por qué llora la rosa?



Yo me pregunto, ¿por qué puede llorar una flor?
Será que no la ha visitado su amante, el ruiseñor,
ciertamente hay una pena íntima en mi corazón,
y mi mente apesadumbrada pierde toda noción.




En el limbo de los no amados será que nos toca,
si la pareja endurece el sentimiento como roca,
no hay húmedo arroyo de amor que descalabre,
el endurecido corazón vital, cual llave que abre.


Seremos raros emigrantes en nuestra existencia,
quizá no suministramos amor y esa es la carencia
sólo queda un resquicio de cariño que nunca falla:
Es Dios, con quien junto se gana cualquier batalla.




© Hernán Antonio Núñez





sábado, 8 de noviembre de 2014

La Sinceridad

Es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza.



¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?, seguramente si; la incomodidad que provoca el sentirnos defraudados, es una experiencia que nunca deseamos volver a vivir, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestra desilusión.



Pero la Sinceridad, como los demás valores, no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos asumir para tener amigos, para ser dignos de confianza… La Sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.



Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más cuesta trabajo. Utilizamos las "mentiras piadosas" en circunstancias que calificamos como de baja importancia, donde no pasa nada: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. 



Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente… hasta que nos sorprenden.


Al inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Con aires de ser "franco" o "sincero", decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.



No todo está en la palabra, también se puede ver la Sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social…), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres… 



En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice: "dime de que presumes… y te diré de que careces"; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: "no era como yo pensaba", "creí que era diferente", "si fuese sincero, otra cosa sería"…


Cabe enfatizar que "decir" la verdad es una parte de la Sinceridad, pero también "actuar" conforme a la verdad, es requisito indispensable. El mostrarnos "como somos en la realidad", nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos, esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones.



En ocasiones faltamos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases "creo que quiso decir esto…", "me pareció que con su actitud lo que realmente pensaba era que…”; tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. 



Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.


Para ser sincero también se requiere "tacto", esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla (pensemos en cosas como: su modo de vestir, mejorar su lenguaje, el trato con los demás o la manera de hacer y terminar mejor su trabajo), primeramente debemos ser conscientes que el propósito es "ayudar" o lo que es lo mismo, no hacerlo por disgusto, enojo o porque "nos cae mal"; enseguida encontrar el momento y lugar oportunos, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.



En algún momento la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber.



La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso. Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. 



A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.




Fuente: Encuentra.com
Valores explicados


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Escogiendo mi cruz



Cuentan que un hombre un día le dijo a Jesús: -Señor: ya estoy cansado de llevar la misma cruz en mi hombro, es muy pesada y grande para mi estatura-.




Jesús amablemente le dijo: "Si crees que es mucho para ti, entra en ese cuarto y elige la cruz que más se adapte a ti". El hombre entró y vio una cruz pequeña, pero muy pesada que se le encajaba en el hombro y le lastimaba; buscó otra pero era muy grande y muy liviana y le hacía estorbo; tomó otra pero era de un material que raspaba; buscó otra, y otra, y otra.... hasta que llegó a una que sintió que se adaptaba a él.

 

Salió muy contento y dijo: -Señor, he encontrado la que más se adapta a mi, muchas gracias por el cambio que me permitiste-. Jesús le mira sonriendo y le dice: "No tienes nada que agradecer, has tomado exactamente la misma cruz que traías, tu nombre está inscrito en ella”.



Mi Padre no permite más de lo que no puedas soportar porque te ama y tiene un plan perfecto para tu vida". Muchas veces nos quejamos por las dificultades que hay en nuestra vida y hasta cuestionamos la voluntad de Dios, pero Él permite lo que nos suceda porque es para nuestro bien y algo nos enseña a través de eso.




Dios no nos da nada más grande de lo que no podamos soportar, y recordemos que después de la tormenta viene la calma y un día esplendoroso en el que veremos la Gloria de Dios.






sábado, 1 de noviembre de 2014

Noviembre (Almanaque llanero)


Llegó noviembre al fin, vienen los muertos
vinieron con él las ribazones;
hay playas y poyatas en los ríos
y bañándose se ven los valentones.


A las lagunas vinieron los gabanes,
corocoros, patos y garzones;
se pobló la sabana de ganado
y en bandadas se ven patos pichones.



Las garzas veraneras por las tardes
entristecido lanzan su cantar
y en la llanura indefinible y bella
se escucha de las vacas su bramar.



Se están volviendo a ver las yeguadas
de nuevo escuchando alcaravanes,
y en la boca de caños están cazando
a los peces fieros caimanes.



Es el mes que aparecen las brisas,
con octubre queda el calor;
el frío llega y nos hace agradables
esas noches en que bate el pabellón.





En que empiezan a nacer las bellas flores
la campánula y claveles de pradera,
es el mes más bueno en los amores
en que más fácil ceden las mujeres.



Autor: Jorge Plaz
Almanaque Llanero

jueves, 23 de octubre de 2014

Mi Fascinación



Aun me quedas tú, impalpable novia de tiempos estudiantiles,
me queda el recuerdo inolvidable que dejamos bajo la tenue cascada,
me quedan tres chispas del dulce calor de tus tiernos abrazos,
me queda tu juramento de amor eterno que nada distanciaría,
me queda tu recuerdo en un recóndito entresijo de mi mente,
también me queda el sonido de un nostálgica guitarra callejera,
me quedan la vida y la muerte eternos danzantes en continuo baile,
todo eso me queda de ti, …pero aun siento un enorme vacío!!!

© Hernán Antonio Núñez




martes, 14 de octubre de 2014

La hermosa historia del doctor Kelly

Un vaso de leche





Un día, un muchacho pobre, de nombre Howard Kelly, que vendía mercancías de puerta en puerta para pagar su escuela, encontró que sólo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tenía hambre.



Decidió que pediría comida en la próxima casa. Sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una joven y encantadora mujer le abrió la puerta. El muchacho apenado, en lugar de comida pidió un vaso de agua.



Ella pensó que el joven parecía hambriento, así que le trajo un gran vaso de leche. Él lo bebió despacio, y entonces le preguntó, ¿Cuánto le debo? -No me debes nada,- le contestó ella. -Mi madre siempre nos ha enseñado a jamás aceptar un pago por una caridad-. Él joven dijo: “entonces, se lo agradezco de todo corazón”.



Cuando Howard Kelly se fue de la casa, no sólo se sintió físicamente más fuerte, sino que también su fe en Dios y en los hombres estaba más fortalecida. Había estado a punto de rendirse y dejar todo.



Años después, casualmente esa joven mujer enfermó gravemente. Los doctores locales estaban confundidos y no encontraban la razón de su mal. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a los mejores especialistas para estudiar su rara enfermedad.



Finalmente tuvieron que llamar al mejor médico de todos, al Dr. Howard Kelly para consultarle. Cuando el galeno oyó el nombre del pueblo de donde procedía la paciente, una extraña luz llenó sus ojos.



Inmediatamente subió del vestíbulo del hospital al cuarto de la mujer. Vestido con su impecable bata blanquísima entró a verla. La reconoció en seguida. Regresó al cuarto de observación determinado a hacer lo mejor para salvar su vida.



Desde ese día prestó atención especial al caso y después de una larga lucha, ganó la batalla. Finalmente, el Dr. Kelly pidió a la oficina de administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla.



La revisó, escribió algo en el borde, y envió la factura al cuarto de la paciente. Ella temía abrirla, porque sabía que le tomaría el resto de su vida para pagar todos los gastos... Pero al fin la abrió, y algo llamó su atención en el borde de la factura. 



Leyó estas palabras... “Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche - (firmado) Dr. Howard Kelly”. 



Lágrimas de alegría inundaron sus ojos y su feliz corazón oró así: -Gracias, Dios porque Tu Amor se ha manifestado en las manos y los corazones humanos-.

viernes, 10 de octubre de 2014

El vagabundo




Camina hacia ningún sitio, con sus zapatillas robadas
tapadera externa de la suciedad que se acumula
entre los pies derrotados que la suciedad disimula
le da lo mismo el camino, la ciudad le importa nada.


Tras los parpados aparentemente siempre cerrados
ningún afán, ninguna ansia, ninguna duda
pasea con la cerrada ansiedad de una mula
reviviendo cada día, momentos ya pasados.


Cada arruga del rostro, profusamente arrugado
es una novela, inacabadamente incompleta
apenas un disfraz de disimulada silueta
y entre arruga y arruga un pecado olvidado.


No hay metas para el vagabundo, ya no hay metas
solo paisajes, repetidamente andados
y su deambular por desérticas callejuelas
parecen negarle el descanso, a su cuerpo cansado.



Autor: Matías Moguel Carrizosa