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domingo, 10 de junio de 2018

El cuarto rey mago


Existe una leyenda de un cuarto rey mago, Artabán, que se perdió en camino al lugar donde nacería el Mesías y es ésta que a continuación te relato…


Artabán, junto a Melchor, Gaspar y Baltasar hizo planes para realizar el viaje en donde conocerían al Mesías y en donde entregarían sus respectivos regalos.



El cuarto rey mago, llevaba una gran cantidad de piedras preciosas (rubí, jade y diamante) para ofrecérselas al Niño Dios.



Camino al punto de reunión, se encontró con un anciano enfermo, cansado y sin recursos que necesitaba de sus cuidados, por lo que Artabán sin dudarlo le ofreció su ayuda.

Después de brindarle su apoyo al viejo, emprendió solo su camino hasta Belén, pero la sorpresa a su llegada, fue que el Niño Jesús ya había nacido y sus padres habían huido rumbo a Egipto, escapando de la matanza de infantes que había ordenado Herodes.
Artabán no bajó los brazos y en su camino encontró al ejército romano a quienes trató de detener en su encomienda porque los centuriones trataban de localizar al hijo de José y María y matarlo, los soldados lo detuvieron y fue condenado a treinta años de prisión en las cárceles del Imperio Romano.
A la salida del largo encierro, el cuarto rey mago siguió brindando ayuda en todos los lugares por donde pasaba sin pensar que el cargamento de piedras preciosas se iba reduciendo poco a poco.
Así pasaron 33 años, hasta que el cansado y viejo Artabán llegó al monte Gólgota donde crucificarían a un hombre de quien decían era el Mesías, enviado por Dios para salvar al mundo.
Mientras observaba el tumulto de gente, Artabán alcanzó a ver que una mujer era llevada a la plaza en donde sería vendida como esclava para liquidar la deuda de su padre; por lo que Artabán no dudó en entregar el último rubí que quedaba en su bolsa a cambio de la libertad de la mujer.
Desconsolado y triste se colocó junto a una casa, pero en ese justo momento la tierra tembló y una roca lo golpeó en la cabeza dejándolo moribundo.
Artabán agonizando pidió disculpas por no haber cumplido con la misión de adorar al Mesías, pero antes de morir, una voz le dijo: “Todo lo que hiciste por los demás lo has hecho por mí, pero te aseguro que hoy estarás conmigo en el reino de los cielos”.

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