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viernes, 31 de enero de 2014

¿De qué se ríe?


(Seré curioso)


En una exacta
foto del diario
señor ministro
del imposible.

Vi en pleno gozo
y en plena euforia
y en plena risa
su rostro simple.

Seré curioso
señor ministro
¿de qué se ríe,
de qué se ríe?

De su ventana
se ve la playa
pero se ignoran
los cantegriles.

Tienen sus hijos
ojos de mando
pero otros tienen
mirada triste.

Aquí en la calle
suceden cosas
que ni siquiera
pueden decirse.

Los estudiantes
y los obreros
ponen los puntos
sobre las íes.

Por eso digo,
señor ministro,
¿de qué se ríe,
de qué se ríe?

Usté conoce
mejor que nadie
la ley amarga
de estos países.

Ustedes duros
con nuestra gente,
¿por qué con otros
son tan serviles?

Cómo traicionan
el patrimonio
mientras el gringo
nos cobra el triple.

Cómo traicionan
usté y los otros,
los adulones
y los seniles.

Por eso digo,
señor ministro
¿de qué se ríe,
de qué se ríe?

Aquí en la calle
sus guardias matan
y los que mueren
son gente humilde.

Y los que quedan
llorando de rabia
seguro piensan
en el desquite.

Allá en la celda
sus hombres hacen
sufrir al hombre
y eso no sirve.

Después de todo
usté es el palo
mayor de un barco
que se va a pique.

Seré curioso
señor ministro
¿de qué se ríe,
de qué se ríe?


Poema de Mario Benedetti


jueves, 30 de enero de 2014

Día Escolar de la No violencia y de la Paz



Todos los 30 de enero, desde 1964, se celebra El Día Escolar de la No Violencia y la Paz, para conmemorar la muerte de Gandhi, esta fecha fue reconocida por la UNESCO en 1993. Este día nos recuerda la necesidad de una educación para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los Derechos Humanos, la No violencia y la Paz.

Profesor Llorenç Vidal

El Día Escolar de la No-violencia y la Paz (DENIP) se declaró por primera vez en 1964. Surge de una iniciativa pionera, no gubernamental, independiente, y voluntaria de Educación No-violenta y Pacificadora del profesor español Llorenç Vidal. En este día, los colegios y centros se convierten en instrumentos de paz y entendimiento entre personas de distinta formación, raza, cultura y religión.



El lema básico de este día es: 
‘Amor universal, No-violencia y Paz. El Amor universal es mejor que el egoísmo, la No-violencia es mejor que la violencia y la Paz es mejor que la guerra’.



El Día Escolar de la No-violencia y la Paz fue reconocido por el Ministerio de Educación y Ciencia de España, mediante la Orden Ministerial del 29 de noviembre de 1976.


Tal día como hoy, se conmemora la muerte del líder nacional y espiritual de la India, líder pacifista, quien dedicó su vida a la lucha contra la Violencia, Mahatma Gandhi, quien fue asesinado a tiros, un 30 de Enero de 1948, a manos de un fanático hinduista.


Haciendo un poquito de historia en este personaje recordemos que Gandhi nació en Porbandar, India, en 1869, y después de graduarse en derecho en Inglaterra, se instaló en África del sur y luchó allí contra la discriminación de que eran objeto los hindúes.

Al volver a la India, este gran lider, organizó la resistencia no violenta (su filosofía, de base religiosa, tenía por principio fundamental la no violencia) contra el colonialismo y la no cooperación con la administración inglesa.

Mahatma Gandhi trató de frenar los choques entre hindúes y musulmanes que se produjeron tras la independencia en agosto de 1947 (los colonialistas británicos impusieron como condición para retirar sus tropas, la división de la India en dos estados, India y Pakistán, uno hindú y otro musulmán). Encarcelado en numerosas ocasiones, era en 1937 el líder de un movimiento independentista capaz de movilizar o detener a millones de personas nativas.

La formación para la paz, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos es una de las finalidades que se plantea este sistema educativo. La Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo de España (LOGSE) subraya la necesidad de trabajar estos aspectos de forma similar a otro tipo de contenidos, y de este modo surgieron los temas transversales.


Sin embargo, el trabajar continuamente desde las transversales estos conceptos (La paz, concretamente, dentro de educación moral, educación para la convivencia y la paz) no impide que sintamos la necesidad de que existan fechas concretas, como hoy, que nos recuerden que todavía hay situaciones sociales complejas.

Esta celebración es, por tanto, una oportunidad más de contribuir a que los centros se conviertan en instrumentos de paz y entendimiento entre personas de distinta formación, raza, cultura y religión.


No hemos de olvidar que la escuela es un reflejo de una sociedad con la que comparte defectos, pero en ella también se educa para la vida y se busca desarrollar en los alumnos las capacidades y competencias necesarias para una participación social sana y activa.

Por todo ello, hemos de contribuir, a través de la educación, a la  de todos en la construcción de un mundo mejor, un mundo más justo y más humano que permita que todos los individuos tengan la misma oportunidad de desarrollar plenamente sus facultades en el seno de una sociedad democrática, libre, justa, responsable y en paz.


martes, 28 de enero de 2014

Gotitas de amor


Había un incendio en un gran bosque; el incendio formaba llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria; y una pequeña ave, muy pequeña, fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, y las empezó a agitar para apagarlo; y volvía a regresar y volvía a ir una y otra vez.


Los ángeles que la observaban, sorprendidos se le acercaron y le dijeron: -Oye, ¿por qué estás haciendo eso? ¿Cómo es posible? ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones? Date cuenta: No lo vas a lograr-. 



El ave humildemente contestó: "El bosque me ha dado tanto, le amo tanto, yo nací en él, este bosque me ha enseñado lo que es la naturaleza. Voy a morir lanzando gotitas de amor, si es necesario, aunque no lo pueda apagar". 


Los ángeles entendieron lo que hacía la pequeña ave, entre todos le ayudaron a apagar el incendio y juntos lograron apagar las llamas del amado bosque.




Cada gotita de agua apacigua un incendio. Cada acción que con amor y entusiasmo emprendemos, un mejor mañana será su reflejo. No debemos subestimar las gotas porque millones de ellas forman un océano. Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado".

lunes, 27 de enero de 2014

"Venezuela" - Bertin Osborne





Exquisitamente cantada por Norberto Juan Ortiz Osborne, mejor conocido como Bertín Osborne, nacido en Jerez de la Frontera , España, el 7 de diciembre de 1954. Es un cantante, presentador y actor, por cierto, descendiente directo de Francisco Pizarro (uno de los conquistadores españoles). Dicha emblemática canción es autoría de los también españoles  Pablo Herrero y José Luis Armenteros.



sábado, 25 de enero de 2014

La Aventura de los Sentimientos


En una isla, en una oportunidad, vivían todos los sentimientos: La Alegría, la Tristeza y muchos más, incluyendo el Amor. Un buen día, comenzaron a sentir extraños temblores y rápidamente se dieron cuenta que la isla estaba por hundirse.


Avisaron a La Solidaridad y fue con su barco a recogerlos a la costa, al avistarlo, todos los sentimientos se apresuraron a subir a bordo. El Amor, como siempre amable e ingenuo, ayudó a los demás a subir antes que él y cuando él intentó subir, intempestivamente la nave arrancó, porque creían que todos habían abordado.


Después pasó cerca otra embarcación con la Riqueza al mando y el Amor comenzó a pedir ayuda, gritando: -¡Riqueza llévame contigo!- “No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti”, le contestó.


Luego, otro barco sumamente lujoso pasó, con la Vanidad de capitán y el Amor también le pidió ayuda: -¡Por favor ayúdame!- La vanidad le dijo: “No te puedo llevar, tú estás todo sucio y mojado, vas a arruinar mi barco nuevo”.




Así paso una barcaza, donde iba la Tristeza y el Amor le clamó: -Tristeza ¿me dejas ir contigo?- Esta le respondió en un tono melancólico: “¡Ay! Amor, estoy tan triste que prefiero viajar sola”.




También paso la Alegría en un peñero, pero ella estaba tan contenta y alborozada, que ni siquiera escuchó al Amor gritar pidiendo auxilio.



El Amor pedía ayuda, gritaba y nadie lo escuchaba… Comenzó a llorar, hasta que pasó “el Tiempo” y lo salvó. A bordo el anciano lo consolaba con una voz meticulosa y a la vez pausada; el Amor, algo atolondrado, le agradeció muy efusivamente antes de bajar a tierra firme.


Cuando en el primer barco, donde Solidaridad era el capitán, se dieron cuenta que el Amor no estaba (porque las relaciones entre los tripulantes eran tirantes),  se devolvió a buscarlo, pero era tarde, ya no estaba… ¡¡¡El tiempo se lo había llevado!!!



Ya a salvo, en otro lugar, El Amor pregunto al Saber, que se presentó a recibirlo: -Querido maestro, ¿quién era el noble viejecito que me trajo aquí y ni siquiera tuve el acierto de preguntar su nombre, por distraerme escuchando sus sabias palabras?-


El sabio caballero le respondió: “Ese insigne anciano era el Tiempo, que inexorablemente pasa, a veces más tarde que temprano, pero a todos auxilia; yo mismo, no sería lo que soy sin su apoyo. A ti te socorrió porque sólo el Tiempo es el único capaz de entender y ayudar a un gran Amor como tú”…


Autor desconocido
(Editado por mi)

viernes, 24 de enero de 2014

Tremenda equivocación


Un tipo está en la cola del supermercado, cuando una escultural rubia lo saluda agitando la mano, y le lanza, lo que le pareció a él, una de aquellas sonrisas estremecedoras.

El hombre mira hacia los lados, hasta que se convence que es con él... decidido, deja la cola y se acerca a la bella mujer.


Suavemente le dice: -Disculpe... ¿será que nos conocemos?- Ella le responde con una sonrisa encantadora: “Pues... tal vez yo esté equivocada, pero me parece que usted es el padre de uno de mis niños”.


El tipo se queda boquiabierto, mientras su memoria trabaja a toda velocidad, intentando recordar los detalles de la única vez que le fue infiel a su esposa.



Extrañado le dice: -¡Ohh...! ¡No me diga que usted es aquella stripper que en la despedida de soltero de mi amigo, ya recuerdo, que yo me la cogí encima de la mesa de billar, en medio de aquella tremenda orgía, completamente borracho, mientras una de tus amigas me flagelaba jalándome las bolas y me besaba el culo-...!


“¡Bueno, …no exactamente!” respondió ella, visiblemente avergonzada, “yo soy la nueva maestra de su hijo”.

miércoles, 22 de enero de 2014

Una historia de milagros


Todos los días suceden milagros, tener vida es uno de ellos...



Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque; un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y un poco más atrás de ellos, escuchando la conversación, iba un joven estudiante (alumno del sabio).

Fue entonces cuando el poderoso dirigiéndose al sabio dijo: “Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa y que incluso puedes hacer milagros”. -Soy una persona vieja y cansada... ¿Cómo crees que yo podría hacer milagros?– respondió el hombre sabio.

“Me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos... esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso”.

-¿Te referías a eso?… Tú lo has dicho, esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso... no un viejo como yo. Esos milagros los hace Dios, yo solo pido que se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, y todo aquel que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo-.

“Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tú haces... muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios”.

Ante la insistencia de aquél hombre influyente, el sabio aceptó mostrarle tres milagros. Y así, con la mirada serena y sin hacer ningún movimiento le preguntó: -¿Esta mañana volvió a salir el sol?-. “Sí, claro que sí” respondió rápidamente el rico caballero. -Pues ahí tienes un milagro... El milagro de la luz-, replicó el sabio.


“Noooo, ¡yo quiero ver un milagro verdadero! oculta el sol, saca agua de una piedra... mira, ahí está un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas”.


-¿Quieres un verdadero milagro? ¿No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?- Le preguntó el letrado al latifundista. “¡Sí! Fue varón y es mi primogénito” respondió éste con alegre expectativa.


-Ahí tienes el segundo milagro... ¡el milagro de la vida! replicó el hombre culto. “Sabio, tú no me entiendes, yo quiero ver un verdadero milagro”... rebatió el potentado.



-¿Acaso no estamos en época de cosecha? Hay trigo y sorgo donde hace unos meses solo había tierra-... Le dijo el ilustre hombre. “Si, igual que todos los años”, respondió el influyente personaje.

-Pues ahí tienes el tercer milagro-... “Creo que no me he explicado bien. Lo que yo quiero”...

Sus palabras fueron cortadas por el hombre instruido, quien convencido de la obstinación de aquel otro caballero y seguro de no poder hacerle comprender la maravilla que existe en todo aquello que le había mostrado, le señaló:

-Te has explicado perfectamente, yo ya hice todo lo que podía hacer por ti... Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer-.

Dicho esto, el hombre rico se retiró muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda.

Cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el sabio y su alumno, el sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomó al conejo, soplo sobre su cabeza y sus heridas quedaron curadas; el joven aprendiz estaba algo desconcertado:

‘Maestro, te he visto hacer milagros como éste, casi todos los días, ¿Por qué te negaste a mostrarle uno al noble hombre? ¿Por qué lo haces justo ahora, que no puede verlo?’

-Lo que él buscaba no era un milagro, sino un espectáculo. Le mostré tres milagros y no pudo verlos. Para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno... no puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día-.


Y continuó diciendo el sabio -Cuando aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu existencia, ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que El Creador te da todos los días, sin que tú se los hayas pedido-.



-Entonces y sólo entonces, te darás cuenta que Su Misericordia sobrepasa con sus milagros más de lo que tú podrías imaginar o pedir-.

sábado, 18 de enero de 2014

Ciega


-Terminamos-.

“¿Por qué?”

-Te vi besándote con esa ciega-.


“No la metas en esto… ¡ella no tiene nada que ver!


viernes, 17 de enero de 2014

Falsa Apariencia

A mendiga, Almeida Júnior

Una figura humana femenina
hunde un rostro que quiero adivinar
entre sus greñas sucias, despeinadas,
y soporta un cartel rudimentario
donde más que pedir, explica,
tiene hambre.

 Esconde el miedo y la mirada anclando la cabeza
sobre los adoquines, tal vez equivocada, o su mirada
es triste o salpicada de rojo y cicatrices
y yo escondo la conciencia en los bolsillos de un abrigo
que protegen del frío mis manos enguantadas, suspicaces
de todo menos de dar calor a quien lo pide.

María Almeyda

miércoles, 15 de enero de 2014

Día del Maestro


Un poco de historia

Venezuela celebra hoy, 15 de enero el “Día Nacional del Maestro”, decretado por el General Isaías Medina Angarita en reconocimiento a las luchas iniciadas por los maestros venezolanos el 15 de enero de 1932, cuando en plena dictadura gomecista, un grupo de educadores conformaron una asociación para defender los derechos laborales de los maestros y mejorar la educación en Venezuela. 
Luis Beltrán Prieto Figueroa

La “SVMIP” comenzó a trabajar por el mejoramiento de la educación en Venezuela que contaba con un alto  analfabetismo, fundando la "Revista Pedagógica", órgano divulgativo del gremio y en 1934 realizaron un seminario para discutir las deficiencias del sistema educativo en el país.


Al dictador Gómez no le gustó las acciones del magisterio, razón por la cual el Ministerio de Instrucción Pública ordenó a los maestros a separarse de la SVMIP (Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria).

Los docentes siguieron luchando en la clandestinidad por el desarrollo de la educación venezolana, hasta la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1936, cuando se convocó una asamblea nacional de docentes en la que se fundó la Federación Venezolana de Maestros.




Durante el gobierno del General Isaías Medina Angarita, la FVM encaminó sus labores hacia la modernización de la educación y las mejoras de las condiciones de los educadores y reconoció la importancia de su labor decretando la celebración del Día del Maestro el 15 de Enero de cada año.


Entre 1949 y 1958, durante la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, disminuye la acción del movimiento magisterial y en 1952  se cambia la fecha de celebración del Día del Maestro, para el 29 de noviembre, fecha del natalicio de Andrés Bello, como un homenaje a quien guiara la educación del Libertador Simón Bolívar.


A partir de 1959, tras la caída de la dictadura Pérezjimenista, fue retomada la fecha que había sido fijada inicialmente por Isaías Medina Angarita en 1952 y en la que actualmente se rinde homenaje a los docentes venezolanos.

Ser educador: Una profesión o una vocación

Ser maestro o profesor en países como el nuestro es ser un superhéroe, profesión digna de una tira cómica, para que los niños aprendan lo que es el sacrificio, la dedicación y la nobleza.


Por otro lado, las instituciones educativas, sean privadas o públicas, no reconocen el justo trabajo de un educador que trabaja horas extras sin que le sean reconocidas y que se lleva los trabajos de evaluación, preparación y planeación para sus hogares, restándole tiempo útil para dedicar a su propia familia.

Ser maestro requiere de una gran entereza y vocación, pues siendo una profesión de tanta dedicación y prestigio es subpagada por los gobiernos de turno, los que no han sabido apreciarla en su justa dimensión, pues luego de la familia, la educación, es el soporte para construir un mejor país.

Valores para maestros y profesores

Los valores son los que ayudan a todo educador a superarse personal y profesionalmente, para convertir el aula en una verdadera escuela de la vida, que ayudará al educando a insertarse en un sociedad donde predomine la solidaridad, la justicia y la armonía entre sus integrantes.

Una de las actividades humanas con mayor trascendencia e impacto en la sociedad es, sin lugar a dudas, la labor docente. Por esto, es importante considerar que toda persona con las funciones de un profesor, tiene una responsabilidad que va más allá de transmitir únicamente conocimientos.

El maestro o instructor que ha logrado influir positivamente en las personas bajo su tutela -sin importar la edad de los alumnos o el área de desempeño-, seguramente debe el éxito de su trabajo, a la calidad humana que vive y hace vivir dentro y fuera del aula; desgraciadamente, el amplio bagaje cultural y de conocimientos muchas veces es insuficiente para realizar una labor educativa eficaz.

Objetivamente hablando, el profesor se encuentra en un escaparate donde su auditorio está atento al más mínimo detalle de su personalidad, por lo cual, tiene una inmejorable posición para lograr un cambio favorable en la vida de los demás.

Además de la elocuencia, el grado de especialización y el manejo de las herramientas didácticas, todo educador debe considerar como indispensable vivir los siguientes valores:

Superación

Posiblemente una de las palabras que más se utilizan en un centro educativo, es precisamente el superarse, y cada vez que un profesor dedica parte de su tiempo para lograr este cometido, todo su esfuerzo se traduce en acciones concretas, por ejemplo, aprende e implementa nuevas técnicas de enseñanza o utiliza el propio ingenio para el mismo fin; comenta temas de actualidad relacionados con su materia; comparte experiencias personales; sugiere y ofrece puntos de vista respecto a las lecturas, películas, espectáculos; posee conocimientos de historia y cultura general; busca relacionarse con las nuevas tecnologías: internet, e-mail y el chat para orientar sobre sus riesgos y beneficios... podría decirse que en su clase siempre hay algo nuevo que comentar.

El aspecto humano es un factor que no debe descuidarse, al menos deben tenerse nociones básicas de la filosofía del hombre, ética, relaciones humanas, etapas físicas y psicológicas en el desarrollo de los seres humanos, caracterología, etc. como herramientas indispensables.

La superación comprende el esfuerzo personal por mejorar en hábitos y costumbres, en otras palabras: conocer y vivir los valores humanos.

Empatía
Aunque la vocación para enseñar supone un genuino interés por los demás, son acciones concretas las que permiten vivir mejor este valor.

Se demuestra empatía al prestar la misma atención a todos los alumnos, exista o no afinidad; dedicando un par de minutos a charlar individualmente con cada uno de los discípulos, para conocer mejor el motivo de su inquietud, desgano, indiferencia o bajo rendimiento; ofrecer la ayuda, medios o herramientas necesarias para mejorar su desempeño, calidad humana o integración al grupo.

Las muestras de empatía pueden ser tan simples como sonreír, felicitar por el esfuerzo continuo o un trabajo bien realizado; con palabras de aliento para quien tiene mayores dificultades; reforzando las actitudes positivas; poner al corriente a quien estuvo enfermo, implementando las estrategias y elementos necesarios para lograr un mejor aprendizaje.

Lo mismo sucede al corregir con serenidad y comprensión, y en la medida de lo posible, sin poner en evidencia al educando delante los demás; controlando la impaciencia, el enojo y hasta el mal humor, muchas veces provocado por circunstancias ajenas y personales.

La empatía exige un esfuerzo cotidiano por superar el propio estado de ánimo, la poca afinidad con determinadas personas, las preocupaciones, el cansancio y otros tantos inconvenientes que afectan a los seres humanos. Por tanto, este valor permite hacer un trabajo con mejor calidad profesional y humana al mismo tiempo.

Coherencia
Todo profesor representa autoridad, disciplina, orden, dedicación y verdadero interés por las personas, y partiendo de esta base, el ser coherente supone trasladar a la vida personal las mismas actitudes que se exigen en el salón de clase.

Por ejemplo, es fácil pedir que los alumnos cumplan con sus trabajos a tiempo, completos, en orden y con pulcritud, pero esto exige revisar, corregir, hacer observaciones por escrito y entregar resultados con la misma puntualidad solicitada.

Lo mismo sucede con el vocabulario, las posturas, el arreglo personal, hábitos de higiene y la relación personal que se vive con los demás: amable, respetuosa, comprensiva... La actitud que toman los alumnos a la hora de clase, muchas veces es el reflejo de la personalidad del profesor; si se desea que maduren, sean responsables y educados, el ejemplo es primordial.

De igual forma, ser coherentes comprende el cumplir con las normas establecidas por la institución: planeación, elaboración de material, seguimiento de un programa, cubrir objetivos según el calendario, participar en las actividades extraescolares, etc.

Recordemos que para exigir a los demás, es indispensable tener disciplina en la vida personal y profesional.

Sencillez

Posiblemente uno de los valores que mejor decora y ennoblece el trabajo de un educador es la sencillez, porque permite reconocer en su labor una oportunidad de servicio y no una posición de privilegio para tener autoridad o un estupendo escenario para hacer gala de conocimientos.


Las circunstancias ponen al profesor delante de personas que necesitan de su intervención, pero la soberbia y el egocentrismo dificultan la comunicación y el correcto aprovechamiento. Lo mejor es impartir la cátedra con la intención de aplicar toda la experiencia, conocimientos y recursos buscando un mejor aprendizaje.

Conviene aceptar que el conocimiento propio tiene un límite y se vive en constante actualización; es muy significativo y otorga mucho prestigio, reconocer que algún aspecto del tema se desconoce, pedir oportunidad para investigar y tratar el asunto en una sesión posterior. Es preferible esto, a ser sorprendido mintiendo.

En este mismo renglón, conviene encontrar en las críticas una oportunidad para mejorar personalmente, así como aceptar los errores personales, rectificar y pedir disculpas, si es el caso.

La sencillez también se manifiesta al compartir con otros profesores la experiencia docente, dando consejos y sugerencias que faciliten a los demás su labor. De la misma manera, la docilidad con que se sigan las indicaciones institucionales, la apertura a nuevos procedimientos o la colaboración en cualquiera de las actividades, son rasgos significativos de apertura y disponibilidad.

Lealtad
Desafortunadamente la falta de lealtad es una situación que se vive en todos los ámbitos sociales: murmuración, crítica, difamación y falta de honestidad.

Ser leal a una institución significa una completa adhesión a sus normativas, respeto por los directivos y trabajo en equipo con los colegas. Por supuesto que no siempre se estará de acuerdo con todo, pero habrá que distinguir la fuente de inconformidad para actuar acertadamente: si personalmente incomoda u objetivamente es un caso que requiere mayor estudio.

Lo primero y fundamental es manifestar las inquietudes con las personas adecuadas. Falta a la lealtad quien desahoga críticas e inconformidades a espaldas de los directivos con los compañeros, los amigos, padres de familia e incluso con los alumnos. Sea en forma individual o en conjunto con otras personas, estas actitudes son totalmente incorrectas.

Es obligación guardar toda confidencia respecto a las políticas y estrategias; movimientos del personal; decisiones directivas; situaciones personales de maestros y alumnos, a menos que afecten considerablemente la imagen y prestigio de la institución. No está de más recalcar que todo, absolutamente todo, debe consultarse con las personas indicadas para resolver cualquier género de circunstancias.

Alegría
Tal vez una de las figuras más atractivas es la del profesor entusiasta, siempre con una sonrisa a flor de labios, optimista, emprendedor; quien difícilmente se enoja, pero a la vez estricto y exigente; siempre dispuesto al diálogo; contento pero respetuoso; capaz de comprender y dar un buen consejo...

Esta personalidad no es extraña ni ajena, pero a nadie se le ocurre pensar si tiene problemas, carencias o dificultades personales, mucho menos, preguntarse cuál es la fuente de su alegría y serenidad.

Para lograr vivir este valor hace falta esfuerzo y madurez, es decir, dejar los problemas personales para el momento y lugar oportuno, nunca para desquitarse en el aula; concentrar toda la atención en lo que se hace: preparación, elaboración, exposición y conducción de la clase; buscar cómo ayudar a los demás a solucionar los problemas propios del aprendizaje; planear actividades diferentes: recorrido cultural, película, asistir a un evento, etc., o dedicar unos momentos a charlar con los colegas.

Si observamos con cuidado, la alegría proviene de una actitud de servicio, otorgando el tiempo necesario y los propios conocimientos para el beneficio ajeno. La satisfacción de cumplir con el deber siempre tendrá sus frutos, muchas veces sin aplausos, pero si con las muestras de aprecio, el agradecimiento de un solo alumno o simplemente con los excelentes resultados obtenidos.

No pensemos que profesor es sólo aquel que imparte clases a niños o jóvenes, también lo son los que imparten instrucción deportiva,  los que participan en los centros de capacitación de las empresas o en las instituciones con cursos especializados, los que dan cursos para adultos, por mencionar algunos.

Profesor William Rodríguez
impartiendo clases en
el Diplomado en Familia
La sociedad actual puede recibir un gran beneficio a través de profesores con una gran vocación, especializados en cualquier área del conocimiento, la técnica o la cultura, pero también hace falta ser un verdadero apoyo familiar, líder y ejemplo de integridad, honestidad, profesionalismo y de valores humanos.