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viernes, 23 de agosto de 2013

Día internacional del recuerdo de la trata de esclavos y de su abolición

Hoy, 23 de agosto, se conmemora el Día internacional del recuerdo de la trata de esclavos y de su abolición.


En 1997 la Conferencia General de la UNESCO adoptó una resolución que proclamaba el 23 de agosto como día internacional para recordar la trata de esclavos. El comercio trasatlántico de esclavos duró más de 400 años, desde finales de los años 1400 hasta su abolición, en torno a 1800.

Se escogió esta fecha porque en la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, se produjo en Santo Domingo (actualmente Haití y la República Dominicana) el comienzo de una sublevación de africanos esclavizados en Bois Caiman, la cual sería de decisiva importancia para la abolición del comercio trasatlántico de eslavos.

El objetivo de conmemorar este día es inscribir la tragedia del comercio de esclavos en la memoria de todos los pueblos. De conformidad con los objetivos del proyecto intercultural “La Ruta del Esclavo”, ha de representar la ocasión para efectuar un examen colectivo de las causas históricas, los métodos y las consecuencias de esa tragedia.


Dutty Boukman, sacerdote y
lider de la Revolución Haitiana

Las primeras conmemoraciones del Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición tuvieron lugar en varios países, en particular el 23 de agosto de 1998 en Haití y el 23 de agosto de 1999 en Gorée, Senegal, en donde se organizaron actos culturales y debates sobre la trata negrera.





Museo del Tejido de Mulhouse (Francia)
En 2001, el Museo del Tejido de Mulhouse (Francia) se asoció a la conmemoración y organizó un taller presentando tejidos llamados “Indianas de Trata” utilizados como moneda de cambio para la compra de esclavos en los siglos XVII y XVIII.

Dos siglos después, al comienzo de un nuevo milenio, la UNESCO informa que en el mundo hay más de 200 millones de personas sometidas a formas modernas de esclavitud y que muchas otras padecen el legado de aquella forma de dominación: trabajo infantil, trata de blancas, actitudes racistas, discriminación y bajos niveles de vida.

Existen hoy en día, a pesar de la entrada en vigor de la Convención suplementaria sobre la abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud, muchas formas de explotación, principalmente en los países más pobres, que recuerdan a la (en teoría) abolida esclavitud.

Hay millones de seres humanos se ven obligados a vivir como esclavos y se convierten en víctimas de desaprensivos que aprovechan la desesperación, necesidad y la falta de recursos para someter a los más débiles a las más denigrantes formas de dominación como el trabajo en condiciones de servidumbre, la explotación sexual de niños y niñas con fines comerciales, el trabajo infantil, el matrimonio precoz o forzado, o la trata que implica el transporte y comercio con fines lucrativos de niñas y mujeres.

..."Si, patroncita"
También en el mundo desarrollado hay seres humanos que padecen diferentes tipos de dominación: mujeres inmigrantes obligadas a prostituirse; trabajadores del campo que viven y trabajan en ínfimas condiciones; empleadas domésticas en condiciones de servidumbre...




Abolición de la esclavitud en Venezuela (año 1854)

La esclavitud es la forma involuntaria de servidumbre más absoluta. Los trabajos y servicios de un esclavo, se obtienen por la fuerza y su persona es considerada propiedad de su dueño.


Esclavos de Bolivar
(Representación teatral)
Simón Bolívar interpretaba la esclavitud como “la infracción de todas las leyes y la violación de todos los derechos”. Aunque el Libertador era propietario de haciendas y esclavos, fue el primero en abogar por su libertad apenas llegó a la población de Carúpano el 2 de junio de 1816, después de su exilio en Haití.

Ya han pasado 159 años desde que se abolió la esclavitud en Venezuela. Bolívar había solicitado la libertad de los esclavos en su Discurso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, pero esto se hizo realidad 35 años después, el 24 de marzo de 1854, cuando José Gregorio Monagas, quien era presidente de Venezuela para ese entonces, otorgó el “ejecútese” a la petición del Libertador.

Monagas batalló ante la negativa de los dueños de esclavos a raíz del decreto, por lo que tuvo que pagarles para que cumplieran la petición de liberarlos sin protestar. Al otorgarles la libertad a los esclavos fue una estrategia política que le sirvió a José Gregorio Monagas para ganarse la aceptación y los votos de las personas que vivían esclavizadas.


“Esto tuvo un efecto positivo para los hacendados, nobles y españoles, ya que para ellos era más barato contratarlos y pagarles por el trabajo realizado, que mantenerlos. A su vez, tuvo un efecto negativo para los ya no esclavos, porque tras ser libres, eran demasiadas personas en busca de trabajo.

Algunos de estos antiguos esclavos quedaron desempleados y no tenían cómo pagar sus gastos, tanto así, que varios querían volver a su condición de esclavos. La abolición de la esclavitud no fue producto de la lucha de los esclavizados contra los dueños, sino de una táctica política”.

Para los españoles fue preferible traer afrodescendientes que utilizar a los indígenas locales, porque los africanos ya estaban entrenados para realizar fuertes trabajos de agricultura, a diferencia de los aborígenes de la zona, quienes eran considerados débiles para este tipo de trabajos y no garantizaban una mano de obra eficiente.

Actualmente, ningún ser humano puede estar obligado a servir. La compra y venta de mujeres, niños, niñas y demás individuos es castigada por la ley.

“La Libertad del hombre no debe cuestionarse, ponerse en duda ni en contradicción”.
José Gregorio Monagas.


lunes, 9 de diciembre de 2013

Batalla de Ayacucho

Oleo sobre lienzo
Martín Tovar y Tovar

Un día como hoy, 9 de diciembre,  pero en el año 1824, se realizó la Batalla de Ayacucho, gesta heroica que selló la independencia de América del Sur, por ello,  hoy se conmemoran los 189 años de esa cruzada independentista.

El Mariscal de Ayacucho

Ese día, se puso fin al colonialismo en América del Sur con la decisiva victoria que obtuvo el Ejército Unido Libertador sobre el Ejercito Real del Perú que dirigía el general José de la Serna; este enfrentamiento en el que los soldados  realistas doblaban en número a los independentistas, (casi 6000 independentistas vs. más de 10.000 realistas) ocurrió en la Batalla de Ayacucho, comandados por el General Antonio José de Sucre.

Desde el día 4 de diciembre, ambos ejércitos marcharon separados por un abismo. Los patriotas pasaron por Huaychao el día 5, y el 6 llegaron sus avanzadas un poco más al norte de La Quinua. Los realistas tomaron la ruta de Huanta, por Paccaiccasa. El día 6 acamparon en Huamanguilla; la idea del virrey era cortar todo repliegue a Sucre.

El 7 de diciembre, cada ejército hizo los aprestos para la batalla, tratando de encontrar la mejor ubicación. El día 8 hubo algunos choques entre las patrullas. Los realistas pasaron a las faldas del cerro Condorcunca y los patriotas quedaron en la Pampa de la Quinua. Esta pampa se ubica a doce kilómetros de la ciudad de Huamanga, conocida como Ayacucho. Es un área de suave declive que prolonga las faldas del cerro Condorcunca, montaña que se destaca en el Andes de esa región.
General  José de la Serna,
último Virrey Español

El día 9 de diciembre de 1824, a las 09:00 horas, se inició la Batalla de Ayacucho. A las 13:00, Canterac (del ejército realista) , informado de que el virrey La Serna había sido hecho prisionero por la valerosa acción del sargento Barahona, y herido de arma blanca, tomó el mando del ejército realista y convocó a Consejo de Guerra para evaluar la situación militar de la batalla.


Las conclusiones de ese Consejo fueron que la batalla estaba siendo ganada por los patriotas y que además existía desbande en sus tropas. En la gesta de Simón Bolívar se describe esa famosa batalla en los siguientes términos:


-Poco antes de iniciarse la gran batalla de Ayacucho, el general Antonio José de Sucre dijo a sus tropas: “Soldados, de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia. ¡Soldados!: ¡Viva el Libertador! ¡Viva Bolívar, Salvador del Perú!”-

Antes de las 1 de la tarde, el ejército realista había tenido 1.800 muertos y los patriotas, 309. Los heridos del bando español sumaban 700, contra 670 de los patriotas. Estas cifras revelan que, en menos de dos horas de lucha, ambos contendores habían sufrido un 26% de bajas en sus efectivos. A las 2 p.m., llegó al campo realista un parlamentario de La Mar, ofreciendo al enemigo una capitulación honrosa.

Canterac reunió en conferencia a los generales y, después de larga deliberación sobre su real situación, acordaron capitular, fundados en que “sólo les quedaban 400 hombres organizados, en la necesidad de amparar a los oficiales americanos realistas y en la conveniencia de poner a cubierto de futuras persecuciones a los españoles residentes en el Perú…”.

Al enterarse de la noticia de la victoria final, Bolívar, quien se hallaba en la Quinta de la Magdalena, su residencia de descanso a pocas horas de Lima, no pudo contener la alegría. Se despojó de su casaca y lanzándola al suelo, gritó eufórico: "Nunca más vestiré un uniforme militar". Ordenó que se sirviera champaña a todos los presentes en la Quinta, incluyendo criados y caleseros. Hasta la apacible Magdalena llegaba el eco lejano de los tañidos de las campanas de las torres de Lima.


Toda la ciudad capital del antiguo Virreinato del Perú, ésa que Pizarro fundara el 18 de enero de 1535 con el nombre de "Ciudad de los Reyes", era fiesta absoluta. El retrato del Libertador Bolívar era paseado en procesión por toda la barroca ciudad, otrora poderoso bastión del dominio español en América. El Congreso del Perú reunido en sesión extraordinaria le concede al gran héroe de la jornada, general Antonio José de Sucre Alcalá, el título de Mariscal de Ayacucho y Benemérito del Perú en Grado Eminente.

Allí, en los campos de Ayacucho se selló la independencia del Perú y la de toda América que pendía de la derrota completa y absoluta del ejército español en la tierra misma del que fuera junto con Nueva España (México), el más poderoso virreinato de América. En Ayacucho derramaron su sangre, por igual, peruanos, venezolanos, colombianos, ecuatorianos, bolivianos, chilenos, argentinos, mexicanos y aún españoles creyentes en la causa de nuestra común independencia.
Fuente: www.simon-bolivar.org


miércoles, 24 de julio de 2013

Natalicio de Simón Bolivar

Simón Bolívar y la negra Matea

El Libertador


Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco nació en Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1783. Fue un militar y político de la época pre-republicana de la Capitanía General de Venezuela, fundador de la Gran Colombia y una de las figuras más destacadas de la emancipación americana frente al Imperio español.



Simón Bolívar y sus padres
Sus padres fueron Juan Vicente Bolívar y Ponte y doña María de la Concepción Palacios y Blanco, ambos criollos. Al quedar huérfano, cuando apenas tenía 9 años, la audiencia encargó su educación a Simón Rodríguez, quien lo inició en el estudio de los enciclopedistas franceses.


Matrimonio del Libertador
A los 15 años, en 1799, Simón se fue a España para continuar con su educación junto a su amigo Esteban Escobar. En ese país, Bolívar conoció a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza con quien se casó en 1802. Al poco tiempo de volver a Venezuela, en 1803, María Teresa murió de fiebre amarilla. Su muerte afectó de gran manera a Bolívar quien juró jamás volver a casarse (promesa que mantuvo el resto de su vida).


Don Simón Rodríguez

Después de perder a su esposa, Bolívar regresó a España con su tutor y amigo, Simón Rodríguez, en 1804. En Europa presenció la proclamación de Napoleón Bonaparte como Emperador Francés y después asistió a la coronación de éste como Rey de Italia en Milán. En París tomó contacto con las ideas de la Revolución y conoció personalmente a Napoleón y Humboldt.



Juramento en el Monte Sacro, Roma
Ya en 1805 juró en Roma que no descansaría hasta liberar a su país de la dominación española. Y, aunque carecía de formación militar, Simón Bolívar llegó a convertirse en el principal dirigente de la guerra por la independencia de las colonias hispanoamericanas. Además, le proporcionó al movimiento una base ideológica mediante sus propios escritos y discursos.


El 19 de Abril de 1810 la oligarquía caraqueña
desconoce la autoridad de  Vicente Emparan,
Capitan General de Venezuela .
En 1810 se unió a la revolución independentista, que estalló en Venezuela, dirigida por Miranda. El fracaso de aquel intento obligó a Bolívar a huir del país en 1812. Fue así como se puso al mando del movimiento, escribiendo desde Cartagena de Indias el “Manifiesto de Cartagena”, el cual incitaba de nuevo a la rebelión. En ese manifiesto pidió ayuda a Nueva Granada para liberar a Venezuela porque su causa era la misma. 



Fue así como Bolívar recibió esa asistencia y en 1813 lanzó una segunda revolución, que entró triunfante a Caracas el 6 de agosto y en donde le ratificarían el título que le habían dado el Cabildo de Mérida de "El Libertador" que desde entonces quedó unido a su nombre.


Sin embargo, hubo una nueva reacción realista, bajo la dirección de Morillo y Boves, quienes reconquistaron el país para la Corona española, expulsando a Bolívar a Jamaica (1814-15) y allí escribió su “Carta de Jamaica”, en la que defendió la confederación de los países americanos al mismo tiempo que su independencia. No obstante, éste realizó una tercera revolución entre 1816 y 1819, que le dio el control del país.


El gran objetivo y sueño de Bolívar era el de formar una gran confederación que uniera a todas las antiguas colonias españolas de América, inspirada en el modelo de Estados Unidos. Por ello, a pesar de haber logrado la liberación de Venezuela, luchó por las otras independencias. Cruzó los Andes y venció a las tropas realistas españolas en la batalla de Boyacá (1819), que liberó al Virreinato de Nueva Granada (la actual Colombia). El 17 de diciembre de ese año creó la República de la Gran Colombia (que incluyó lo que hoy son Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá).


En ese mismo año elaboró una Constitución para la nueva República de Colombia. Luego, en 1822, Simón Bolívar se reunió en Guayaquil con el otro gran libertador, José de San Martín -quien había liberado a la Argentina y a Chile-, para poder lograr la liberación del Perú. Nadie sabe que ocurrió en esa secreta reunión entre ambos héroes latinoamericanos, pero lo cierto es que San Martín volvió a la Argentina mientras Bolívar preparó la lucha para recuperar Perú (último lugar del continente en el que resistían los españoles).



En 1824 se libraron las dos batallas finales de la independencia de este país: Junín y Ayacucho. Un año más tarde Bolívar declaró la independencia de Alto Perú que pocos días después se llamó Bolivia, en su honor, y cuya constitución redactó él mismo. También en ese año éste creó el Congreso de Panamá, la primera conferencia hemisférica.


El separatismo que continuó en los países que él había soñado como integrantes de una gran nación confederada le hizo abandonar la vida pública. Su obra literaria está compuesta por cartas, discursos, arengas y proclamas. Entre éstas se destacan: “Memoria a los ciudadanos de Nueva Granada” y “El discurso de Angostura” (1819).


El proyecto de una gran Hispanoamérica unida no se encontraba en sintonía con los sentimientos de los antiguos virreinatos, audiencias y capitanías generales del imperio español, cuyas oligarquías locales buscaron la independencia política por separado. En 1827 debido a rivalidades personales entre los generales de la revolución, explotaron guerras civiles que destrozaron la unión sudamericana, por lo que tanto Bolívar había luchado.


El 8 de mayo de 1830, Bolívar partió de Bogotá y en junio llega a Cartagena donde los lugareños le animan a seguir luchando, mientras que en Bogotá continúa la campaña en su contra. El 1 de julio el General Mariano Montilla le informa al Libertador del asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho, noticia que le desilusiona tremendamente.


“Mis últimos votos son por la felicidad de la patria.
Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos 
y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro"

Llega a Santa Marta el 1 de diciembre de 1830 y su salud empeoró a los pocos días, teniendo algunos momentos de lucidez que le permitieron dictar su testamento y su última proclama, donde clamó porque su muerte por lo menos permitiera la consolidación de la unión y la desaparición de los partidos.



Finalmente El Libertador Simón Bolívar fallece el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad. A la una y tres minutos de la tarde murió el sol de Colombia, según rezó el comunicado oficial. Los despojos mortales del Libertador recibieron cristiana sepultura en el altar mayor de la suntuosa Catedral Basílica de Santa Marta, y en ese sagrado recinto moraron apaciblemente, hasta diciembre de 1842, cuando fueron trasladados a su país de origen Venezuela, cumpliéndose así el mandato de su testamento.