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lunes, 9 de diciembre de 2013

Batalla de Ayacucho

Oleo sobre lienzo
Martín Tovar y Tovar

Un día como hoy, 9 de diciembre,  pero en el año 1824, se realizó la Batalla de Ayacucho, gesta heroica que selló la independencia de América del Sur, por ello,  hoy se conmemoran los 189 años de esa cruzada independentista.

El Mariscal de Ayacucho

Ese día, se puso fin al colonialismo en América del Sur con la decisiva victoria que obtuvo el Ejército Unido Libertador sobre el Ejercito Real del Perú que dirigía el general José de la Serna; este enfrentamiento en el que los soldados  realistas doblaban en número a los independentistas, (casi 6000 independentistas vs. más de 10.000 realistas) ocurrió en la Batalla de Ayacucho, comandados por el General Antonio José de Sucre.

Desde el día 4 de diciembre, ambos ejércitos marcharon separados por un abismo. Los patriotas pasaron por Huaychao el día 5, y el 6 llegaron sus avanzadas un poco más al norte de La Quinua. Los realistas tomaron la ruta de Huanta, por Paccaiccasa. El día 6 acamparon en Huamanguilla; la idea del virrey era cortar todo repliegue a Sucre.

El 7 de diciembre, cada ejército hizo los aprestos para la batalla, tratando de encontrar la mejor ubicación. El día 8 hubo algunos choques entre las patrullas. Los realistas pasaron a las faldas del cerro Condorcunca y los patriotas quedaron en la Pampa de la Quinua. Esta pampa se ubica a doce kilómetros de la ciudad de Huamanga, conocida como Ayacucho. Es un área de suave declive que prolonga las faldas del cerro Condorcunca, montaña que se destaca en el Andes de esa región.
General  José de la Serna,
último Virrey Español

El día 9 de diciembre de 1824, a las 09:00 horas, se inició la Batalla de Ayacucho. A las 13:00, Canterac (del ejército realista) , informado de que el virrey La Serna había sido hecho prisionero por la valerosa acción del sargento Barahona, y herido de arma blanca, tomó el mando del ejército realista y convocó a Consejo de Guerra para evaluar la situación militar de la batalla.


Las conclusiones de ese Consejo fueron que la batalla estaba siendo ganada por los patriotas y que además existía desbande en sus tropas. En la gesta de Simón Bolívar se describe esa famosa batalla en los siguientes términos:


-Poco antes de iniciarse la gran batalla de Ayacucho, el general Antonio José de Sucre dijo a sus tropas: “Soldados, de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia. ¡Soldados!: ¡Viva el Libertador! ¡Viva Bolívar, Salvador del Perú!”-

Antes de las 1 de la tarde, el ejército realista había tenido 1.800 muertos y los patriotas, 309. Los heridos del bando español sumaban 700, contra 670 de los patriotas. Estas cifras revelan que, en menos de dos horas de lucha, ambos contendores habían sufrido un 26% de bajas en sus efectivos. A las 2 p.m., llegó al campo realista un parlamentario de La Mar, ofreciendo al enemigo una capitulación honrosa.

Canterac reunió en conferencia a los generales y, después de larga deliberación sobre su real situación, acordaron capitular, fundados en que “sólo les quedaban 400 hombres organizados, en la necesidad de amparar a los oficiales americanos realistas y en la conveniencia de poner a cubierto de futuras persecuciones a los españoles residentes en el Perú…”.

Al enterarse de la noticia de la victoria final, Bolívar, quien se hallaba en la Quinta de la Magdalena, su residencia de descanso a pocas horas de Lima, no pudo contener la alegría. Se despojó de su casaca y lanzándola al suelo, gritó eufórico: "Nunca más vestiré un uniforme militar". Ordenó que se sirviera champaña a todos los presentes en la Quinta, incluyendo criados y caleseros. Hasta la apacible Magdalena llegaba el eco lejano de los tañidos de las campanas de las torres de Lima.


Toda la ciudad capital del antiguo Virreinato del Perú, ésa que Pizarro fundara el 18 de enero de 1535 con el nombre de "Ciudad de los Reyes", era fiesta absoluta. El retrato del Libertador Bolívar era paseado en procesión por toda la barroca ciudad, otrora poderoso bastión del dominio español en América. El Congreso del Perú reunido en sesión extraordinaria le concede al gran héroe de la jornada, general Antonio José de Sucre Alcalá, el título de Mariscal de Ayacucho y Benemérito del Perú en Grado Eminente.

Allí, en los campos de Ayacucho se selló la independencia del Perú y la de toda América que pendía de la derrota completa y absoluta del ejército español en la tierra misma del que fuera junto con Nueva España (México), el más poderoso virreinato de América. En Ayacucho derramaron su sangre, por igual, peruanos, venezolanos, colombianos, ecuatorianos, bolivianos, chilenos, argentinos, mexicanos y aún españoles creyentes en la causa de nuestra común independencia.
Fuente: www.simon-bolivar.org