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viernes, 10 de octubre de 2014

El vagabundo




Camina hacia ningún sitio, con sus zapatillas robadas
tapadera externa de la suciedad que se acumula
entre los pies derrotados que la suciedad disimula
le da lo mismo el camino, la ciudad le importa nada.


Tras los parpados aparentemente siempre cerrados
ningún afán, ninguna ansia, ninguna duda
pasea con la cerrada ansiedad de una mula
reviviendo cada día, momentos ya pasados.


Cada arruga del rostro, profusamente arrugado
es una novela, inacabadamente incompleta
apenas un disfraz de disimulada silueta
y entre arruga y arruga un pecado olvidado.


No hay metas para el vagabundo, ya no hay metas
solo paisajes, repetidamente andados
y su deambular por desérticas callejuelas
parecen negarle el descanso, a su cuerpo cansado.



Autor: Matías Moguel Carrizosa