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martes, 14 de octubre de 2014

La hermosa historia del doctor Kelly

Un vaso de leche





Un día, un muchacho pobre, de nombre Howard Kelly, que vendía mercancías de puerta en puerta para pagar su escuela, encontró que sólo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tenía hambre.



Decidió que pediría comida en la próxima casa. Sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una joven y encantadora mujer le abrió la puerta. El muchacho apenado, en lugar de comida pidió un vaso de agua.



Ella pensó que el joven parecía hambriento, así que le trajo un gran vaso de leche. Él lo bebió despacio, y entonces le preguntó, ¿Cuánto le debo? -No me debes nada,- le contestó ella. -Mi madre siempre nos ha enseñado a jamás aceptar un pago por una caridad-. Él joven dijo: “entonces, se lo agradezco de todo corazón”.



Cuando Howard Kelly se fue de la casa, no sólo se sintió físicamente más fuerte, sino que también su fe en Dios y en los hombres estaba más fortalecida. Había estado a punto de rendirse y dejar todo.



Años después, casualmente esa joven mujer enfermó gravemente. Los doctores locales estaban confundidos y no encontraban la razón de su mal. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a los mejores especialistas para estudiar su rara enfermedad.



Finalmente tuvieron que llamar al mejor médico de todos, al Dr. Howard Kelly para consultarle. Cuando el galeno oyó el nombre del pueblo de donde procedía la paciente, una extraña luz llenó sus ojos.



Inmediatamente subió del vestíbulo del hospital al cuarto de la mujer. Vestido con su impecable bata blanquísima entró a verla. La reconoció en seguida. Regresó al cuarto de observación determinado a hacer lo mejor para salvar su vida.



Desde ese día prestó atención especial al caso y después de una larga lucha, ganó la batalla. Finalmente, el Dr. Kelly pidió a la oficina de administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla.



La revisó, escribió algo en el borde, y envió la factura al cuarto de la paciente. Ella temía abrirla, porque sabía que le tomaría el resto de su vida para pagar todos los gastos... Pero al fin la abrió, y algo llamó su atención en el borde de la factura. 



Leyó estas palabras... “Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche - (firmado) Dr. Howard Kelly”. 



Lágrimas de alegría inundaron sus ojos y su feliz corazón oró así: -Gracias, Dios porque Tu Amor se ha manifestado en las manos y los corazones humanos-.