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martes, 14 de enero de 2014

Virgen Divina Pastora



Hoy 14 de Enero, se celebra el Día de la Divina Pastora en Venezuela. Los orígenes de la devoción son imprecisos hasta el siglo XVIII. Existen referencias de la Virgen María vestida de pastora en la vida de San Juan de Dios, San Pedro de Alcántara, la venerable María Jesús de Ágreda, Santa María de las Cinco Llagas.

Sin embargo, la labor de darla a conocer fue concebida por un sacerdote capuchino, gran devoto de la Virgen María, conocido como fray Isidoro de Sevilla, ilustre predicador capuchino, quien comenzó a venerarla bajo la advocación de "Divina Pastora de las Almas", en la ciudad de Sevilla, España, por el año 1703.

Este fraile capuchino le encargó un lienzo  al artista Alonso Miguel de Tovar  con tal representación al artista de la Escuela pictórica sevillana. La descripción que le dio el sacerdote al artista para que realizara tal obra fue la siguiente:


“En el centro y bajo la sombra de un árbol, la Virgen santísima sedente en una peña, irradiando de su rostro divino amor y ternura. La túnica roja, pero cubierto el busto hasta las rodillas, de blanco pellico ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el entorno de su cuerpo, y hacia el derecho en las espaldas, llevará el sombrero pastoril y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderío. En la mano izquierda sostendrá al Niño y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge a su regazo. Algunas ovejas rodearán la Virgen, formando su rebaño y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas, simbólicas del Ave María con que la veneran...”

El 8 de septiembre de 1703, durante la fiesta de La Natividad de la Virgen, se realiza la primera procesión en que es mostrado el lienzo a la feligresía. Posteriormente, Francisco Antonio Ruiz Gijón, esculpió la primera imagen tamaño natural de la Divina Pastora. Esta imagen es llevada en su primera procesión en octubre de 1705, con gran solemnidad, hasta la iglesia parroquial de Santa Marina, que para el momento constituía la novena sede de la “Primitiva Hermandad del Rebaño de María”.

Era costumbre por esa época, rezar rosarios populares y dicho padre aprovechaba que la muchedumbre se reunía, para predicar en honor a la Virgen. El sentido del título de Pastora es esencialmente misionero. Así como Jesús es el Buen Pastor que siempre está pendiente de su rebaño, también su Madre, María, cuida de las ovejas de su hijo donde quiera que se encuentren.


Los miembros de la orden capuchina que vinieron a América, trajeron consigo la nueva advocación, que formó parte de las enseñanzas catequéticas capuchinas entre los grupos indígenas. En Venezuela, la devoción se extendió a los llanos de Caracas con la llegada de los capuchinos hacia el año 1706.

Uno de esos capuchinos fue Fray Marcelino de San Vicente, prefecto de las misiones de los llanos de Caracas. Al correr del siglo XVIII, los padres capuchinos dieron a conocer la Divina Pastora entre los gayones de las sabanas de Bobare. Fue emblema de la gesta pacificadora de los indios de los llanos y los gayones de Santa Rosa.


La providencial adquisición de la imagen es toda una leyenda. Aconteció que el cura de la iglesia de la Inmaculada Concepción de esta ciudad, deseando proveer a su iglesia con una imagen de la Divina Pastora, encargó su escultura. Al mismo tiempo, el Padre Sebastián Bernal, Párroco del Pueblo de Santa Rosa del Cerrito, quiso una imagen de la Inmaculada Concepción.

Ambos y en común acuerdo, hicieron su solicitud al mismo escultor, con la finalidad de dotar a la feligresía para la celebración de las fiestas anuales del 8 de diciembre. Pero ocurrió una equivocación que muchos señalan como providencial; el cajón que contenía la imagen de la Divina Pastora fue dirigido al Padre Bernal y el de la Inmaculada Concepción, al vicario de Barquisimeto.

Cuando el Padre Bernal en Santa Rosa, se dio cuenta del error, ordenó que la caja fuera cerrada y que la llevaran de inmediato a su destino: Barquisimeto. Cuando el indio que tenía el encargo de devolver la imagen trató de levantarla del suelo y cargarla, notó que se había puesto muy pesada y por más esfuerzos que hizo, no pudo moverla del sitio donde estaba. El clérigo, sorprendido, comunicó al vicario la noticia, para que éste como superior, resolviera qué hacer en ese caso.

El vicario, enterado del hecho, dijo que por él, la Divina Pastora manifestaba la clara voluntad de que su imagen permaneciera en Santa Rosa, y que allí se le rindiese veneración que se merecía. Desde entonces la imagen se quedó para siempre en la Iglesia de Santa Rosa porque la población interpretó este raro acontecimiento como señal de que la Divina Pastora quería quedarse entre ellos, desde que allí llegara providencialmente poco después del año 1736.

Posteriormente, durante los sucesos del terremoto de 1812, el templo donde se veneraba la Divina Pastora fue destruido, pero su imagen quedó milagrosamente intacta, hecho que reforzó la creencia de los fieles de Santa Rosa de que la Virgen quería quedarse siempre entre ellos para protegerlos.

Finalmente, a mediados del siglo XIX, tuvo lugar un acontecimiento que contribuiría a la consolidación definitiva de la Divina Pastora como patrona del estado Lara. En 1855, se desató en Venezuela una terrible epidemia de cólera. Muchas familias de Barquisimeto fueron diezmadas por el terrible mal, ante lo cual fueron completamente inútiles medicinas, lamentos y plegarias.

Desesperados y como último remedio, los pobladores decidieron sacar en procesión por las calles de Barquisimeto la imagen de la Divina Pastora para implorar su misericordia, la cual les fue concedida milagrosamente, y a partir de ese mismo día, cesó la epidemia de cólera.

Es por esto que todos los 14 de enero y en recuerdo de ese hecho, se traslada, en una procesión multitudinaria y fervorosa, la Divina Pastora a la Catedral de Barquisimeto desde su iglesia en Santa Rosa. Esta procesión es considerada la segunda más importante de Latinoamérica, solo superada por la de la virgen de la Guadalupe en México.