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domingo, 1 de septiembre de 2013

Decídete a volar

Abandona tu comodidad, enfrenta tus miedos e inseguridades, y sólo así, comenzarás a volar...  Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola:


"Un águila solitaria, que vivía resignada en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucia por el pestilente lodo.

Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su nido; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el ave se dio cuenta de que iba a morir.

En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso."

Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu hogar y te están obligando a elevar el vuelo o morir.

Nunca es tarde. No importa lo que hayas vivido, no importan los errores cometidos, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo de decir ‘BASTA YA’, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el barro y volar ALTO... muy lejos del pantano.



Abandona la vida segura y cómoda. Lánzate al camino incierto, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente. Dios te acompañará y te dirá cual es la senda correcta a seguir.