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viernes, 4 de abril de 2014

Hervido de costilla y platano verde




Feliz día queridos amigos lectores, quiero comenzar diciéndoles que me es grato comunicarme con ustedes y compartirles algo que aprendí de mi mamá Abigail, quien tenía una manos prodigiosas cuando se trataba de la cocina..., todo le quedaba delicioso y cuando me acariciaba era de un agradable sin comparación, aunque me sonrojaba como un tomate, ya de grande, jajaja!




Entrando en materia les cuento que mi mamá preparaba el mejor hervido de costilla de res con plátano verde, era una delicia que preparaba los domingos y lo hacía acompañar con arepas recién hechas. No había que preparar el seco, con el hervido teníamos suficiente. Yo le he agregado unos venenitos para darle mi toque particular.




Es un plato lleno de vitaminas que reconstituye al momento, contiene tanta energía que hay que tomarlo con cuidado si se está enfermo o convaleciente, en resumidas cuentas es un plato fuerte, te hace sudar al instante y te aletarga, aunque decía la vieja, que no debíamos acostarnos después de tomarlo, mas bien que camináramos para hacer una buena digestión.




También mencionaba mi querida madre que este plato era especial para personas con males estomacales y fiebres. Sin más rodeos, vayamos a la cocina. Se supone que ya debes haber comprado una cebolla grande, 8 ajos de buen ver, un pimentón mediano, 3 ajíes dulces, un compuesto: ajo porro, cebollín, apio españa, cilantro y unas ramitas de perejil, pero con su culantro (cilantro de monte) queda de espanto y brinco.




Lo otro que debes tener son 8 plátanos verdes, 2 kilos de costilla de res con bastante carne, hay quien le gusta pata de res, si a usted le gusta, métale la pata, a otros les gusta con rabo de res, si ese es su gusto, póngale su rabo y no pasa nada, también hay quien le pone hueso blanco, lagarto con hueso y hasta una chocosuela (articulación de la res), pero lo principal ya saben que es la costilla, que debe estar fresca y no seca.



Échele candela a esa costilla..., en agua claro está, con ¼ de la cebolla y tres ajos, todo bien picadito, hasta que me deje la carne suavecita. Lo apropiado sería con leña... así queda riquísimo, ¡ufff! Pero si está en la ciudad y tiene una olla de presión también queda miamor. Mientras me ablanda la carne y el hueso vamos a lo otro...




Ahora va a pelarme el plátano, uno a uno. Quítele los extremos y trócelo en tres partes, a lo largo, luego con la punta de un cuchillo, le hace una incisión a lo largo de cada pedazo para quitar la concha, póngalos a remojar, ya pelados, en un recipiente con agua y sal, déjelos allí no más de 5 minutos.




Corte los pedazos de plátano verde, como para hacer tostoncitos redondos, de un dedo de grueso aproximadamente y fríalos en aceite vegetal hasta dorarlos de cada lado y deje escurrir en un recipiente con servilletas para que absorba el exceso de aceite. Luego májelos con una piedra, pero tenga cuidado de no machacarlos para que el tostón tenga consistencia.


Sofrito

Vaya haciendo el aliño como usted sabe hacerlo; yo corto la cebolla en finos pedacitos y van pa’l sartén precalentado con aceite onotado, acto seguido el pimentón y los ajicitos bien trozaditos, los 5 ajos restantes machacados con todo y concha, también le agrego ahí mismo, el ajo porro y el cebollín bien cortados, dos pizcas de sal, mi venenito (que es un adobo que yo preparo), sin dejar que se queme.



En una olla grande pone la carne con el caldo donde se cocinó la carne, láncele los respectivos tostones y a los tres minutos el sofrito, remueva para homogeneizar y póngale el cilantro y su culantro picados con la mano en trozos pequeños, ya el olor le ira diciendo como va eso. Tenga ya las arepas preparadas y gánese esos puntos...





Y bueno, a darse vida..., si tiene, agréguele una tajada de aguacate a cada plato y cada quien que le agregue limón a su gusto y no se hable más, menos con la boca llena. Eso sí, previamente encomiéndese a Dios y agradézcanle por ese alimento que van a tomar, recuerde compartir un poco con alguien que usted sabe que le agradecerá esa suculencia. Bon appétit!



Me hizo sudar el hervido, jajaja!

© Hernán Antonio Núñez