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martes, 8 de abril de 2014

Sueño felino




Anoche soñé que estaba en una selva urbana y de pronto vi una fiera que me quería devorar, extrañamente no sentí miedo, por el contrario, me acerque más y más, la adrenalina fluía a millón a medida que me acercaba, el corazón tomó un ritmo como de merengue dominicano y comencé a transpirar como un desaforado.




La bestia estaba impávida, no se inmutó siquiera por mi cercanía, ella estaba segura de sus fuerzas y garras, una pelea cuerpo a cuerpo conmigo le sería fácil seguramente, pero algo sumamente extraño aconteció al fijar mis pupilas detenidamente en la hermosa y felina bestia… se estaba transformando en una hermosa mujer, ¡no lo podía creer!



Ágilmente pegó un salto y me atacó, me mordisqueaba todo el cuerpo, pero extrañamente no me salía sangre... Luchamos intensamente, cuerpo a cuerpo, ni dábamos ni pedíamos cuartel, las gotas de sudor perlaban nuestros cuerpos jadeantes y luego de un rato que me pareció interminable, casi al unísono descargamos nuestro mejor golpe…



Extrañamente el castigo infringido lejos de dolerme me reportaba un enorme placer que me impedía moverme. Nos quedamos inertes, uno arriba del otro, pensé que había matado a la fiera, estaba exhausta, no se movía, pero al levantarme de nuevo vi que estaba viva y buscaba más pelea, ahí me desperté, ¡que sueño más insólito! ¿verdad?


© Hernán Antonio Núñez