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jueves, 29 de agosto de 2013

Jalabola

La jaladera en Venezuela



En tiempos de crisis, los jalabolas se multiplican, así como crece la basura y la inseguridad, la respuesta es sencilla: al jalador le gusta la vida fácil, le jala al gobernante para tener acceso a cargos burocráticos o meterle mano a uno que otro guiso con los dineros públicos o llevar a la familia a trabajar en el sector oficial.



La jaladera en Venezuela pica y se extiende, hay gobernantes más que sensibles a la jaladera de bolas, manejar poder no es fácil, allí sabemos de qué fibra está hecha el alma humana. Hay personas que les acompañaba mucha humildad y cuando los arropó el poder, se llenaron de vanagloria, no son ni la sombra de lo que eran cuando andaban "pelando y no eran cambures". Tal como le pasó al maligno, se creyó superior a Dios.

Hay ciertos líderes políticos enfermos de mucho ego, oportunidad que no pierden los cortesanos de la inmoralidad, quienes aprovechan ese lado flaco del jefe para jalar y jalar hasta que llega el momento que aquel que se cree todopoderoso grita: ¡Basta, jale pero no se guinde! 


Al que le que le gusta que sus subalternos le "jalen bolas", en el fondo es una persona con mucho vacío espiritual, lleno de envidia, irritabilidad, prepotente, soberbio, con mucha necesidad de afecto, de ser valorado, de ser tomado en cuenta, ...se cree el último refresco en el desierto.


Para algunos estudiosos del tema, el jalabolas, es prolongación del pícaro. El adulante que no tiene corazón en el pecho, actúa con la mayor frialdad, es un sujeto peligroso, a la hora de la jaladera no se detiene ante nada, es un trepador, puede inventar el peor de los chismes, con tal de ganarse la aprobación del adulado.

Cómo nació el jalabolismo

El escritor Alexis Márquez, dice, que en el diccionario de venezolanismos, "jalabolas" es la persona que utiliza la adulación como medio para obtener distintos fines. El jalamecate utiliza la adulancia para servir generalmente al poderoso en el campo político o empresarial. También hay intelectuales o personas de alto grado académico que practican el jalabolismo especialmente hacia quienes tienen mucho poder político o económico, claro está, eso sucede en otros paises, afortunadamente en Venezuela no se ve eso, Ja!



Para este escritor, el jalamecate llegó primero que el jalabolas. "Jalar mecate" ha sido uno de los verbos más conjugados en los últimos tiempos. Venezuela ha presenciado un desenfrenado derroche de jaladera de todos los calibres, por lo común bien remunerada, a cada rato se escucha decir: "ese está jalando para que le den una embajada". "Se acomodó en el gobierno porque le gusta la jaladera". "Ese discurso fue una repugnante jaladera de mecate".


En cuanto al origen de jalamecate, para algunos viene desde los tiempos del libertador, cuando los subalternos de Bolívar, en actitud adulante mecían su hamaca cuando este descansaba, es decir le halaban el mecate para arrullarlos y que se pudiera dormir, ¡tan lindos! ¿no es una cuchitura?

Entre jalabolas y jalamecate hay una sutil diferencia, dice el investigador Alexis Márquez, jalamecate casi siempre se emplea en sentido despectivo para referirse a la adulancia rastrera e indigna y el jalabolas es el adulante servil, que se arrastra ante el poderoso en busca de un beneficio personal. En cambio el jalamecatismo se práctica en forma menos oportunista, hasta de manera gratuita, a veces sólo por placer, morboso de adular, para conseguir un beneficio material, destaca Alexis Márquez. Es como un desliz moral, diría yo!

Particularmente yo creo que muchos jalamecates son producto de la alienación, del hipnotismo social que les produce la andanada de publicidad y propagandas de los medios de comunicación (la mayoría en manos del estado) los cuales van dirigidos sistematicamente a mediatizar la mente del pueblo y hacerlos dóciles corderitos. Aunque no hay un estudio científico que lo certifique, particularmente creo que el jalabolas debe tener un origen genético, lo lleva bajo la piel, le gusta lo que hace, jala bolas y se siente orgulloso, estás dispuesto a llevar la bandera del jalabolas y marchar siempre adelante, busca salir en las fotos, se retrata con los jefes.



Para este reconocido profesor universitario la palabra "jalabolas" tuvo su origen a finales del siglo 19 y comienzos del siglo 20, tiempo de los gobiernos déspotas de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, algunos presos que tenían familias con ciertos recursos económicos, pagaban a otros presos para que le cargasen (o le jalasen) las pesadas bolas de hierro que, atadas a una larga cadena llevaban sujetadas al pie lo que les impedía correr, y para caminar tenían que cargar sobre sus hombros la respectiva bola, de allí se originó la expresión "echarse las bolas al hombro" a fin de aliviar la carga.
Ministra de Prisiones con el pran de
la cárcel San Antonio, en Margarita.


A los presos que practicaban el oficio los llamaban "carga bolas" expresión que con el correr del tiempo derivó hacia "jalabolas". Hoy día los pranes generan sus propios recursos mediante el comercio interno y planificando operaciones externas (secuestros, atracos, secuestros express, narcotráfico, etc.) y tiene sus propios jalabolas, que van desde los internos, guardias, custodios, hasta directores, jueces, hermosas modelos, exdeportistas y ahora candidatos políticos y hasta empleados de alto cargo en el gobierno, que hasta se retratan juntos, mostrando su despreciable jalabolismo).

Bueno, mis queridos lectores, ahí tienen para que escojan: jalar, jalamecate, jaladera, jalador, adulador, lambiscón, jaletis, chupamedias, jalabolismo, jalamecatismo, jalada y "jale pero no se guinde".

Para conocer mas sobre el jalabolismo en Venezuela vea el siguiente enlace:



"¡Prefiero estar en peligro, al borde del abismo y mantenerme erguido
que estar cómodamente, en medio de la pradera y ser un árbol caído!"

               © Hernán Antonio Núñez