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jueves, 22 de agosto de 2013

Tu estás aquí, Señor

Siempre he sabido que Tú existes Padre y que eres el Creador de todo cuanto está hecho en todos los confines y más allá… Pero, cuantas veces he dudado de ti Señor, aunque sé que eres nuestro Protector, aun a sabiendas de que somos tu hechura, cuantas veces te he ignorado Padre de AMOR. 

En el rostro o cuerpo afligido del que me necesita no te he reconocido y no te he socorrido; a pesar de oír tus gemidos al Todopoderoso, te he dejado morir en la Cruz por mis pecados. 

Soy débil amado Padre, cada pecado mío es un clavo, un latigazo o una espina más en tu cuerpo, dame fuerzas Señor. Aun te sigo crucificando, dejándome llevar por este mundo materialista, desperdiciando mi tiempo en cosas que no nutren mi Espíritu.

Hoy te pido Señor que me permitas ser un instrumento de tu AMOR, que mi voz lleve tu aliento, que mis ojos vean lo bueno y aparten lo negativo, que mis sentidos permitan apreciar sólo lo magnificencia de tu palabra y de tu obra, que mi corazón y espíritu se tiemplen como la espada del Arcángel Miguel y con la misma firmeza combata las injusticias del mundo.

© Hernán Antonio Núñez