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martes, 17 de diciembre de 2013

El Sueño de María


"Tuve un sueño, José. No lo pude comprender muy bien, pero creo que se trataba del nacimiento de Nuestro Hijo. Creo que sí, que era acerca de eso.

La gente estaba haciendo los preparativos con varias semanas de anticipación, decoraban las casas y compraban ropa nueva. Salían de compras muchas veces y adquirían elaborados regalos, en lindos estuches.

Era muy peculiar ya que los regalos no eran para nuestro Hijo, los envolvían con hermosos papeles multicolores y los ataban con preciosos lazos; todo lo colocaban debajo del árbol. Sí, casi todos tenían un árbol dentro de sus casas.

Esta gente estaba decorando el árbol también. Las ramas llenas de esferas y adornos que brillaban. Había una figura en lo alto del árbol. Me parecía ver un ángel. ¡Oh! era verdaderamente hermoso.




Y la atracción principal era un señor gordo, de barba blanca, trajeado de rojo, que se reía por nada a cada momento y le daba los regalos comprados a los niños, era la delicia de los pequeños...


Toda la gente estaba feliz y sonriente. Todos estaban emocionados por los regalos, se los intercambiaban unos con otros. Pero José, no quedó ninguno para nuestro Hijo. ¿Sabes? Creo que ni siquiera lo conocen, pues nunca mencionaron su nombre.

 
¿No te parece extraño que la gente se meta en tantos problemas para celebrar el cumpleaños de alguien al que ni siquiera conocen? Tuve la extraña sensación de que si nuestro Hijo estuviera en la celebración hubiese sido un intruso solamente.



Todo estaba muy hermoso, José y la mayoría de la gente estaba feliz; pero yo sentí enormes ganas de llorar. Qué tristeza para Jesús, que ni se acordaran de Él en su propia fiesta de cumpleaños.



Estoy tranquila José, porque sólo fue un sueño; pero que terrible sería si esto hubiese sido realidad, ¿te lo imaginas?"