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domingo, 1 de diciembre de 2013

Llegó Pacheco


¡ Y Llegó Pacheco ! 


Ésta es una de las tantas frases típicas de Caracas. Desde el siglo XIX, esta expresión popular se utiliza en el Valle de Caracas para anunciar la llegada del frío decembrino. 

Generalmente a finales de noviembre y principio de diciembre era cuando más se usaba, aunque realmente es a finales de enero y la primera semana de febrero cuando más hace frío en nuestra ciudad, por lo menos desde mediados del siglo XX.


Para dilucidar quién era ese personaje que había logrado relacionar su nombre con la entrada del frío decembrino, Leoncio Martínez, en su semanario humorístico Fantoches, se le ocurrió hacer una encuesta con el propósito de encontrar el origen de ese nombre.

Leoncio seleccionó el relato que para él tenía más validez y credibilidad. Se comentaba de un veterano floricultor de Galipán llamado Antonio Pacheco, quien vivía en el cerro Ávila (hoy Waraira Repano), el escudo montañoso que separa el clima caraqueño con el que tiene la costa.

En la época de Caracas “de los techos rojos”, todos los diciembre, el señor Pacheco llegaba a la plaza de la Pastora de Caracas, con un arreo de burros cargados de hermosísimas flores, para embellecer la ciudad, acompañado siempre de una copla que lo anunciaba en el camino, y así alegrar el espíritu festivo del caraqueño,  a la vez huyendo del tremendo frío que pegaba en las montañas del Ávila.

Pacheco llegaba a Caracas por el Camino de los Españoles y entraba por la Puerta de Caracas, en La Pastora, vendía sus flores frente a la famosa Iglesia de esa zona y descansaba de su difícil viaje, de esta manera la gente comenzó a asociar la llegada del vendedor de flores con la época más fría, desde Noviembre hasta Enero.

Los caraqueños al ver a este hombre exclamaban «Allí viene Pacheco», «Bajó Pacheco» o «Llegó Pacheco», de esta forma sabían que las temperaturas estaban bajando en la montaña y que también bajarían a los pocos días en Caracas. La llegada del Pacheco era sinónimo de que se acercaba la Navidad. 


Pacheco, representaba en ese entonces a la naturaleza, que forzaba con sus espontáneas floraciones a abandonar su refugio, para volcar en la ciudad aquel amoroso y colorido mensaje de flores galipaneras; fue y sigue siendo el representante de una tradición que aún perdura en nuestra ciudad.



Aquiles Nazoa encontró en la tradición de Pacheco y su bajada del Ávila una fuente para muchos de sus trabajos literarios, de los cuales el más divulgado es: “Qué hubo Pacheco”. Cuando en Caracas hace frío una gran mayoría decimos: “Hace Pacheco” o “llegó Pacheco”, según la época.




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