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lunes, 22 de abril de 2013

Amar al prójimo


En todos los juicios que yo hago sobre ti, hay un juicio sobre mí mismo y ambos son igualmente ciertos o falsos. ¡Cuento te señalo con un dedo, tres de ellos me señalan a mí!



Mientras piense que yo estoy en posesión de la verdad y tu no lo estás, crearé separación, desigualdad y estableceré las bases para que el sufrimiento se instale en mi vida.

Lo mismo ocurre si pienso que tú posees la verdad y yo no. La realidad es que ambos poseemos una parte de la verdad y una parte de ilusión. Cuando sentimos que la otra persona nos acepta tal y como somos, tenemos la motivación para adaptarnos el uno al otro.

Adaptarse es hacerle al otro un lugar junto a nosotros; es no imponerse ni que se nos impongan. El amor es aceptación. Si pretendemos cambiar a quienes amamos surgen los grandes conflictos, las discusiones, nace el dolor y poco a poco el amor muere.


El amor no muere de un día para el otro, es un proceso reductivo, comienza a apagarse lentamente como las luces de un cine antes de comenzar la película, ¡sólo que mucho más lento!

Aceptar al otro con sus defectos, con sus virtudes, con su forma de ser, la cual puede ser diametralmente opuesta a la nuestra, es amarlo. El amor es un sentimiento que no debe ser analizado, nada más se siente… y como tal debemos asumir lo que sentimos y dejarnos llevar.

Juntos somos una unidad,
pero cada uno  no
deja de ser quien es...
Si es con la pareja, son dos personas que comienzan a ser una sola, sin dejar de ser ellas mismas. Es un estado donde no perdemos nuestra identidad por estar enamorados y por aceptarnos, sino que alcanzamos una nueva dimensión estando unidos.

Debemos enamorarnos no sólo de las semejanzas, sino también de las diferencias, ...es como las cuerdas de la guitarra que aunque tienen en si tonos diferentes, al ser tocadas juntas y con pasión, desprenden las más lindas melodías.


Dejemos pues que sea El Gran Músico Divino el que toque con maestría nuestras cuerdas de amor, que si bien son distintas y están separadas, Él hará que proporcionen la música que nos agrada a nosotros mismos y a nuestros semejantes, motivándonos a ser mejores y tener una vida de gracia.


Hay algunas pequeñas indicaciones que nos ayudarán mejor a aceptar y ser aceptados: 

(Tomado del libro de bolsillo: 366 MARAVILLOSAS MOTIVACIONES. Autoría de Tiberio López Fernández. Santa Fe de Bogotá. Colombia. Ediciones Paulinas. 1998. Pág. 279).

La bondad de tu corazón te abre muchas puertas:

Si eres ecuánime en tus juicios, evitarás desorientarte por prejuicios y te librarás de ser injusto en tus apreciaciones sobre los otros y en relación a sus actos.

Si te niegas a descalificar a los demás te harás aceptable a ellos.

Si no insultas ni maldices a nadie, sino más bien, bendices a todos, lloverán bendiciones sobre ti.

Si te deshaces de resentimientos, actuarás con firme y segura esperanza, y tu corazón pacífico será un delicado artesano de la armonía a tu alrededor.

Si todavía tienes dudas, eleva tu mirada al Señor, pídele que te de discernimiento y sabiduría, inteligencia y visión, para poder precisar de manera muy clara los fundamentos, principios y postulados que debemos cultivar, para ser generosos, bondadosos, solidarios, justos, honestos y gente de buena voluntad.

Así tendremos la seguridad que seremos mejores humanos y mejores cristianos, lo que atraerá todo lo puro, bueno, positivo, benéfico, agradable y santo, para que nuestra existencia sea productiva, llena de mucha paz y en sintonía total y absoluta con nuestro Dios y nuestro prójimo.

¡Ánimo, gozo, alegría! ...esos son mis deseos para ti hermano o hermana, que lees estas humildes líneas...