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lunes, 22 de abril de 2013

Día Mundial de la Tierra


Hoy 22 de abril, tiene lugar en todo el planeta el Día Mundial de la Tierra, una fecha para concienciar sobre las necesidades de La Tierra, la superpoblación, los recursos naturales, la contaminación, la biodiversidad, así como otros problemas a los que se enfrenta el planeta día a día.

Llamado oficialmente como Día Internacional de la Madre Tierra, desde la ONU, en esta ocasión el Día Mundial de la Tierra 2013 tiene como misión lema 'El rostro del cambio climático', ya que para este año éste problema será el eje temático central, debido a los estragos que está causando.

Desde las Naciones Unidas se pone de relieve esta fecha para reconocer que el planeta Tierra es fuente de vida y de sustento para que ésta exista y siga existiendo. En este sentido, la Declaración de Río de 1992 vela por que los cambios que produce la industrialización no afecten al propio planeta.

El Día Mundial de la Tierra se celebra a petición del que fuera senador estadounidense Gaylord Nelson, teniendo lugar por primera vez en el año 1970. Además, gracias a la presión popular en Estados Unidos ese mismo año se creó la Agencia de Protección Ambiental, además de una serie de leyes para la protección del medio ambiente.

En ocasión de este gran día que celebramos en todo el mundo quisiera regalarles algunas líneas dedicadas a este planeta, nuestra gran casa…

“La naturaleza es tan pródiga que constantemente nos premia con un sinfín de impresiones seductoras, amándonos unilateralmente y no nos pide nada a cambio.

Deberíamos corresponder a ese amor utilizándola debidamente, pues al lesionarla ponemos en peligro nuestra propia existencia. Hoy en el día de la tierra podemos extasiarnos con algunas percepciones con las que nos regala:
  • La saeta transformada en ave cuando surca los aires en majestuoso vuelo; la gracia titiritezca de las mariposas disfrazadas de arcoíris saludando a sus amigas las flores. 
  • El espectáculo danzante de las cristalinas gotas de lluvia al caer en la tierra ávida de sus néctares; el casi imperceptible movimiento de las nubes peregrinas que descansan adormecidas en las altas cordilleras.
  • El trinar de los pajaritos llamando a celebrar la aurora; la discusión temprana de las guacharacas Dios sabe porqué motivos; la magnificencia relajante y espiritual del mar que susurra oraciones al romper sus olas en la orilla. 
  • El sensual contoneo de la crestada palma que verde de la emoción se deja abrazar del viento que la excita al envolverla de caricias con su tenue brisa; el candor gratificante del sol mañanero en la ebúrnea arena de la playa.
  • Cuando el aguacero disfruta el bañar la montaña y en agradecimiento esta última se viste de infinitos tonos de esperanza; la adolescencia de los árboles cada vez que florecen y nos obsequian con las exquisitez de sus delicados aromas.
  • El murmullo del arroyo al conversar secretamente con las redondeadas rocas de su lecho; el enorme alboroto de las guacamayas solteras porque ningún macho quiere ser infiel. La regocijante tranquilidad del campo que eleva nuestra alma al mismísimo cielo donde en la noche serena las estrellas flirtean con los cocuyos y nos regalan su luz parpadeante y tibia.
  • El ocaso del astro rey en lontananza pincelando exóticos lienzos rojizos en la seda del paisaje cerúleo; el agradable ósculo del céfiro en nuestras mejillas desnudas en una tarde fría tornándolas rosa de la pena de imaginarnos descubiertos”.
          © Hernán Antonio Núñez