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martes, 23 de abril de 2013

El baloncesto

LeBron James, MVP de la NBA, 2013.

Michael "Fly" Jordan. The Best
El baloncesto no es un simple juego, ni es un simple deporte, ni siquiera es un simple pasatiempo, tampoco es un entretenimiento. Es mucho más que todo eso. Es una forma de vida, una pasión casi tan cercana como el amor, una manera de crear sentimientos, colectivos o individuales, malos o buenos, despierta sensaciones aletargadas y a veces incluso, nuevas.

Wilt Chamberlain (hasta los momentos),
 el único en convertir 100 puntos
en un juego profesional.
Si no existiera el baloncesto, habría que inventarlo, ya sea con papeleras de la oficina y con bolitas de papel (como hizo James Naismith). Se nos hace necesario apuntarle a la cesta y si la fallamos, lo intentamos nuevamente… Cuanta satisfacción nos da cuando lo logramos de una! Es algo que nace con nosotros, es por eso que nos apasiona.

Mi nieto Joseph Daniel con la selección
de Guarico en los nacionales infantiles.
Desde un simple movimiento de drible hasta una canasta imposible, todo vale, todo suma, ha conseguir eso que llaman felicidad, aunque sólo sea por unos minutos, pero en esos minutos tu cerebro y tu alma sólo piensa baloncesto y tu cuerpo suda baloncesto; en lo que te ha salido bien, en lo que te ha salido mal, en lo que puedes hacer y también donde puedes fallar y peor aún, donde puedes perder...



Mi nieto Moisés Aarón, clavándola
en el tablerito que le construí.
No hay nada comparable al sonido de un balón entrando limpiamente al aro, cuando la red aminora su camino... pero no la detiene! ese sonido es similar al climax, una liberación en tu cuerpo donde se producen y liberan endorfinas, sintiéndose la realización contigo mismo. Todos conocemos ese sonido, siempre queremos que se produzca de nuestro lado, cuanto más, mejor.


Los Hernán A. Núñez, padre e hijo, 
defendiendo los colores de la UCV.
Pero no solo con ese sonido llegamos a sentirnos bien, también con una excelente asistencia, aunque sea sencilla, con un rebote, sea poderoso o no, o con un movimiento cualquiera que confunda al contrario, que le quiebre la cintura, que le rompa los tobillos... todo ese cúmulo de experiencias, es el baloncesto.


Nuestro NBA, Greivis Vásquez
La emoción de sentirte vivo, de emular a tus estrellas, sus tiros en suspensión, sus bandejas, sus tiros de tres, sus tiros libres, sus dribles, imitarlos y sentirte como ellos, capaces a veces, hasta de volar. Sensación tras sensación, jugada tras jugada, movimiento tras movimiento, esto es el baloncesto.

Mis nietos Hernán y Joseph,
junto al actual director técnico 
de Gigantes de Guayana.
El juego de las sensaciones, es como una mezcla indescriptible de excitación, incluso en la derrota te sientes bien si piensas que lo has dado todo, y pones empeño en seguir intentándolo, cada vez mejor, para poder llegar a la victoria. Aun como espectador es inenarrable como aupamos a nuestro favorito y como nos molestamos si no hace el pase correcto o la falla.

Eva Longoria y Tony Parker
El baloncesto, incluso es amor. No sólo porque te enamoras del juego y de su pasión, sino porque la mayoría de las veces, encuentras el amor en otra persona que también siente esas sensaciones del baloncesto cómo tú y si no lo conoce aún o no le ha prestado la atención necesaria, aprende a amarlo.

Hernán Aníbal Núñez Alvarado, defendiendo los colores de Distrito Capital,
en los juegos nacionales de Cadetes, año 2010,
actual ficha de la selección de  Atléticos  UCV, en la Liga Nacional.