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martes, 23 de abril de 2013

Preguntas a Dios




En cierta ocasión, yo le pregunté a Dios: ¿Por qué me pasa a mí todo esto? Y sólo escuche el silencio. Poco tiempo después volví a preguntarle: ¿Por qué precisamente a mí, Padre? Y Él siguió sin responderme...

Volví a insistir al cuestionarle: ¿Qué sentido tiene todo esto? Y de nuevo el silencio fue la respuesta. Finalmente, ya cansado de preguntarle al vacío, grité: ¡Padre Celestial! Crees que es muy sabroso preguntar y no encontrar respuesta, pues de ahora en adelante permaneceré en silencio para que seas Tú el que preguntes!

En ese preciso momento, que hice un verdadero silencio en mi cuerpo, en mi mente y en mi espíritu, fue entonces que empecé a escuchar las respuestas que no había escuchado por estar lleno de ruido en mi interior.

Ahí me di cuenta por qué era que no tenía respuestas externas, todas ellas estaban depositadas en mi corazón y entendí porque precisamente a mi me pasaba todo lo que había vivido y comprendí cual era el sentido de mi vida...

© Hernán Antonio Núñez