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martes, 23 de abril de 2013

Ritmo Caribe



Lo que sucede con las velas al oír el cadencioso tambor,
no pueden permanecer tranquilas sin ponerse a bailar,
hay una chispa que las enciende y se derriten de sabor, 
llevarse acompasadas, las hace melódicamente suspirar.


Sus mechas se encienden al ritmo de la guaracha y el son
con cálido abrazo y rítmico desdén se acelera el corazón
al contacto de la piel los bailadores bésanse con fruición
en un mundo de fantasía donde impera el caribe sazón.







© Hernán Antonio Núñez