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lunes, 29 de abril de 2013

El Dios que todo lo puede

Un joven recluta que estaba en el ejército era humillado constantemente por ser católico. Un día su comandante de pelotón queriendo vejarlo delante de la tropa lo llamó y le dijo:

“¡Recluta venga acá! Tome esta llave y vaya a donde está aquel jeep y estaciónelo al frente”.

El joven soldado le explicó en tono casi suplicante: -Mi comandante, no se manejar…-

Entonces le dijo el superior: “Pero usted no tiene fe pues, vamos, pídale ayuda a su dios, enséñenos que él existe”.

El soldado agarro la llave y mientras iba al vehículo empezó a orar con vehemencia, subió al vehículo, paso la llave y se encendió, luego puso la velocidad, arrancó y lo manejó estacionándolo perfectamente.

Al salir del jeep, el comandante y toda la tropa  se acercaron a hasta el vehículo mientras el soldado distraido daba gracias a Dios y cuando oyó los gritos de exclamación, notó que todos estaban llorando, por lo que se inquietó, pero ellos le dijeron: ‘nosotros queremos servir a tu Dios’.

El joven sorprendido, pregunto: -¿Qué está sucediendo aquí?- En eso, el comandante, sin poder articular palabras, con un nudo en la garganta y con llanto en los ojos, visiblemente perturbado, abrió el capot del jeep y le mostró que el rústico ¡no tenía el motor!!!

Entonces el joven se dirigió a todos y les dijo: -¡Se fijan, y ustedes se burlan de mí! ¡Ese es el Dios a quien yo sirvo, el Todopoderoso, Mi Dios, que le da existencia a lo que no existe!


Autor desconocido (Edición mía)