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lunes, 17 de junio de 2013

El peso del pecado

Un sacerdote terminaba de invitar a los feligreses a buscar a Dios, cuando un muchacho exclamó: -Usted habla del peso del pecado. ¡Yo no lo siento!- ¿Cuánto pesa, algunos 20 kilos, 100 kilos quizás?

“¿Dígame?” le pregunto a su vez el presbítero, “¿si usted pusiera un peso de 100 kilos sobre el pecho de un hombre muerto, lo sentiría él?”

-Claro que no, porque ya está muerto y no siente.- Contestó rápidamente el joven.

El clérigo prosiguió: “Pues bien, el hombre que no siente el peso del pecado, es porque esa persona ¡está espiritualmente MUERTA!”