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sábado, 8 de junio de 2013

Naranjo en flor

DIOS Y LA NATURALEZA




Un día, en el campo, observaba un hermoso naranjo en flor..., cuando nadie me veía, le pregunté si conocía a Dios, pues le había dado un fruto perfecto ¡era tan delicioso, de hermoso color, con ese olor agridulce!





Le pedí que me hablara de Él... Enseguida el árbol dejo escapar un exquisito aroma de azahares, su flores se tornaron más blancas al reflejo de los rayos del sol y por vez primera me comuniqué con un ser distinto del humano...



¡Me retiré con una sonrisa en el corazón…  y comencé a comprender mejor la naturaleza y a entender más la obra del Creador!




© Hernán Antonio Núñez