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martes, 18 de junio de 2013

La Tienda del Cielo


Me causó curiosidad el anuncio y me acerqué. La puerta estaba abierta, bueno, realmente se fue abriendo poco a poco, lentamente, cuando me di cuenta, ya estaba adentro. Vi muchos ángeles parados por todas partes, uno de ellos me entregó una cesta y me dijo: "Toma, compra con cuidado todo lo que necesites y lo que no puedas ahora, te lo llevarás después, eso si, sólo puedes comprar para ti"

Comencé a caminar por esta enorme y bella tienda, lo primero que compré fue paciencia y amor, estaban en la misma fila, más abajo en el mismo pasillo encontré comprensión... Pues eso se necesita muy seguido. Encontré el triunfo, al lado de la perseverancia y no dudé en llevar dos kilos de cada uno.

La humildad estaba en la parte de arriba del estante y eché una caja en mi cesta, pues la podría utilizar después del triunfo. También compré dos bolsas de fe, que venía junto con la oración. Más adelante encontré un estante de disculpas, estaban bellamente diseñadas y eché en mi cesta dos cajas.

Al doblar el pasillo me paré a comprar fuerza y coraje, para utilizarlo sin duda en la carretera de la vida. En el último pasillo vi la serenidad, el valor  y la sabiduría, tres por el precio de uno y tenían estas instrucciones: "Utiliza la serenidad para aceptar las cosas que no se puedas cambiar, el valor para cambiar las que se puedan y la sabiduría para reconocer la diferencia..." ¿Cómo iba a dejar pasar esa oferta? La paz y la felicidad, las daban gratis con la compra de los demás artículos.

Llegué finalmente a la caja y también me atendió un ángel a quién le pregunté: "¿Cuánto le debo? El me sonrió tiernamente y me contestó: "Lleva tu cesta donde quiera que vayas". De nuevo le pregunté "Si, está bien... pero, ¿cuánto le debo? Él otra vez me contesto sonriendo: "No te preocupes, Jesús ya pagó tu deuda hace ya mucho tiempo".


 Él ya pagó por nosotros...