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martes, 7 de mayo de 2013

Dar todo por amor


Hace muchos años, en un hospital de Caracas, había un niñito llamado Joseph quien sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano que era 4 años mayor, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.

Joseph Daniel y Hernán Aníbal
El doctor explicó la situación al hermano del niño enfermo, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermano. Yo lo vi dudar por un solo momento antes de tomar un gran suspiro y decir: "Si, lo haré, si eso salva a Joseph."

Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermano, sonriente, mientras algunos lo asistían a él y a su hermanito, viendo con suma alegría  retornar el color a las mejillas del niño. 

Entonces, de pronto, la cara del hermano más grande se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa pero segura: "¿A qué hora empezaré a morirme?

Siendo solo un muchacho, no había comprendido al doctor; él pensaba que tenía que darle toda su sangre a su hermano. ¡Y aun así se la daba!

¡Da todo por quien ames!