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viernes, 10 de mayo de 2013

La naturaleza




Cuando de la naturaleza logro escuchar el silencio,
libre de ruidos humanos, sólo el arrullo de la brisa,
el trinar de las aves entonando al más alto Portento
el cálido rumor del riachuelo al hablar con la caliza
húmeda con los efluvios alborozados de contento,
dejo mi espíritu volar, a la fugaz luz imprecisa
por lo recibido en vida quedo en agradecimiento
y se asoma a mi alma una placentera  sonrisa
estando mi cuerpo en sublime aletargamiento
recreo mi propio éter y posado en celeste cornisa
casi desfallezco y siento que crezco por dentro.

© Hernán Antonio Núñez