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martes, 21 de mayo de 2013

Vivir el ahora

El pasado... ya pasó!



¿Por qué te preocupas de tantas cosas? ¿Por qué llevas el peso de un ayer que lamentas, si ya no está en tus manos? ¿Por qué te angustia el temor de un mañana? Dale a cada día su afán. El ayer… pasó! El presente… es un obsequio! El mañana… aun no  llega!




No te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes. No reabras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos. Lo que pasó, pasó… De ahora en adelante, enfoca tus esfuerzos en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto y camina de frente, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin pensar en la noche que pasó.




Vive bien el hoy que tienes en tus manos. Deja el ayer que te atormenta. Deja el mañana que es incierto. Piensa únicamente en que dispones de hoy. ¡Aprovéchalo y agradécelo! Piensa que hoy, es tu día. Con el ayer ya no cuentas, con el mañana, que aun no llega, tampoco! Para luchar… Para vencer… Para reparar… Para amar… ¡Sólo cuentas con el hoy!

Aquel que se preocupa por cosas que ya pasaron, acerca de las cuales ya nada puede hacer, mentalmente se encuentra ligado a un pasado que lo lastima; los recuerdos desgastan la energía que tenemos disponible para vivir el presente.

Por otra parte, las angustias ocasionadas por hechos que todavía no acontecieron, que se encuentran en un futuro, ya sea próximo o lejano, son también zonas de la mente que desgastan energéticamente.


No dejes que el miedo
 sea dueño de ti.
¡Sobreponte a la adversidad!

La persona que piensa en el pasado o en el futuro se inmoviliza en el presente, se queda estática, imposibilitada de actuar adecuadamente, mientras su mente viaja a regiones inútiles de su existencia. 


Programa el futuro, planea estrategias para alcanzar una meta racionalmente lógica y emocionalmente aceptable hacia la cual dirigirse, eso es muy diferente a construir castillos de naipes en medio de una gran brisa, eso sería imaginar un futuro ilusorio.




Si uno no trabaja en su presente para hacer realidad esos deseos, la energía que ha gastado construyéndolos es tiempo perdido. Del mismo modo, revisar y valorar las experiencias pasadas para extraer de ellas las lecciones que podamos emplear en el presente, es válido y deseable.


¡Se feliz,
es el mandato!
Pero es distinto a estar "rumiando" experiencias dolorosas, ya que éstas alimentan una idea negativa acerca de uno mismo. No mires al pasado y al futuro a cada momento. 

Aprende que la vida no es pasado ni futuro, la vida es cada segundo que respiramos, cada momento que reímos; cada momento que desperdiciamos sufriendo por el ayer y nos preocupamos por lo que quizá tenga que suceder es tiempo perdido.



Si viviéramos cada segundo de hoy como debiera ser, no nos afectarían tanto viejos recuerdos y dolorosos fracasos que en el presente no tienen nada qué hacer. Por eso cuando estés aferrado al ayer o tengas miedo de lo que pueda ser, recuerda que cada segundo es aquel que no ha de volver, como cada gota de agua que cae sólo una vez, como cada flor que crece y en otro momento florece, como el día de hoy que no mira hacia atrás para seguir adelante.


Pasado, presente y futuro, no son períodos del tiempo, más bien son períodos de la mente. Aquello que no está más frente a la mente, se vuelve pasado. Aquello que está frente a la mente es el presente y aquello que va a estar frente a la mente es el futuro.


El pasado es aquello que no está ya más frente a ti. El futuro es aquello que aún no está frente a ti. Y el presente es aquello que está frente a ti y se está escurriendo de tu vista.

Jamás te aferres al pasado… ¡Lo que se fue, se fue! El presente también se va a ir y pronto será pasado. Tampoco te aferres al futuro porque el mañana se volverá hoy y luego se volverá ayer. Todo se va a volver un ayer. Todo se te va a escapar de las manos. El aferrarse simplemente te traerá sufrimiento. Tendrás que soltarte.




El sufrimiento y el dolor se quedan con nosotros por no saber soltarnos. Vivimos preocupados por el futuro y otras veces angustiados por situaciones del pasado que traemos una y otra vez a nuestra mente y las convertimos en presente y así seguimos sufriendo y sufriendo. Tenemos que comprender que nuestro tiempo, el único que vale, es ya, es el ahora… es este momento…


Los niños son seres maravillosos,
muchas veces nos enseñan sin saber,
a vivir sin atarnos a cosas innecesarias,
¡a vivir un día a la vez!
Observemos a los niños, no saben de pasado, ni de presente, ni de futuro. Es de día cuando ven luz, es de noche cuando hay oscuridad, no conocen los relojes. Viven, se entregan y en esa entrega minuto a minuto se sueltan, disfrutan el momento.


Los niños muchas veces no logran comprender a los adultos. A veces hasta nos miran extrañados. Nos ven correr, nos ven llorar, nos ven ansiosos y no lo entienden. Y ellos, esos "locos bajitos" nos están enseñando y a su vez recordando que la vida es maravillosa si sabemos ubicarnos en el ahora, en este instante.




Parece complicado. Algunos pensarán: qué simple es decirlo pero qué difícil aplicarlo, pero sólo toma un minuto: …¡éste!!! Soltarse, es saber vivir. Tu tiempo es ya, ahora. ¡Vamos, levántate... porque la luz del sol está allá afuera!