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jueves, 16 de mayo de 2013

El pintor de barcos



Un hombre fue llamado a la playa para pintar un barco. Trajo con él pinturas y pinceles, y comenzó a pintar el barco de un rojo brillante como fuera contratado para hacerlo.

Mientras pintaba, verificó que la tinta estaba pasando por el fondo del barco. Percibió que había un orificio y decidió repararlo. Cuando terminó la pintura, recibió su dinero y se fue.

Al día siguiente, el propietario del barco busco el pintor y adicional a su paga anterior le dio otro cheque por una gran suma. El pintor quedó sorprendido. ¡El señor ya me pagó por la pintura del barco!

Mi querido amigo, usted no comprende, déjeme contarle lo que sucedió. Cuando le pedí que pintase el barco, olvidé de hablarle del orificio. Cuando el barco se secó, mis hijos se subieron y salieron de pesca.

Yo no estaba en casa en ese momento. Cuando volví y me di cuenta de que habían salido con el barco, quedé desesperado pues recordé que el barco tenía un agujero.

Imagine mi alivio y alegría cuando los vi retornando sanos y salvos. Entonces, examiné el barco y ¡constaté que usted lo había reparado!

¿Se da cuenta ahora, lo que Ud. hizo? ¡salvó la vida de mis hijos! No tengo dinero suficiente para pagarle por su "pequeña" buena acción...

No nos limitemos a hacer apenas lo que se espera de nosotros, no importa para quién, cuándo y de qué manera, da lo mejor. ¡Siempre!

Nota mía: 

Cuando una persona adquiere un compromiso debe cumplir con sus obligaciones haciendo un poco más de lo esperado al grado de sorprendernos, porque vive, piensa y sueña con sacar adelante lo que se le ha encomendado y todo aquello en lo que ha empeñado su palabra.


Es muy significativo la forma en la que se debe vivir un compromiso de trabajo, ¿Das un poco más de tu tiempo si hace falta? ¿Eres capaz de arreglar algo aunque no se te haya encargado?


La persona comprometida debe ser generosa, buscar como dar más afecto, cariño, esfuerzo, bienestar... en otras palabras: debe ir más allá de lo que supone en principio el deber contraído. Debe ser feliz con lo que hace, hasta el punto de no ver el compromiso como una carga, sino como el medio ideal para perfeccionar su persona a través del servicio a los demás.